Pan, Circo y Paz Social (1 de 7)

… iam pridem, ex quo suffragia nulli uendimus, effudit curas; nam qui dabat olim imperium, fasces, legiones, omnia, nunc se continet atque duas tantum res anxius optat, panem et circenses. (Juvenal: Sátiras X, 75)

panem et circenses…”· no es hasta el gobierno de Trajano que esta ideología se define con claridad por vez primera. Frontón, al alabar la sabiduría política de este emperador, habla de “annona et spectacula”, reconociendo que estos dos elementos son las cosas que no pueden faltar al pueblo romano si se le quiere tener sujeto. Por tanto, una de las cualidades de la ciencia política consistirá en no descuidar a los profesionales del mundo del espectáculo. La diversión y la alimentación del pueblo romano deben tener para el gobernante tanta importancia como las cosas serias, aunque Frontón da una nueva vuelta de tuerca y va más allá al establecer la primacía de los juegos sobre el pan. … El resultado de esta política fue todo un éxito. La sociedad romana vivía pendiente de los espectáculos. (Juan Antonio Jiménez Sánchez. Poder imperial y espectáculos en occidente durante la antigüedad tardía. pág. 609)

El “Gran Recapte” 2019 se cerró con unos resultados de más de cuatro mil toneladas de alimentos recogidas en Catalunya para suministrar a personas que están rayando el umbral de pobreza. Según el informe del Banc dels Aliments repartió en 2018 un total de 17.828 toneladas a 117.603 personas.

Otro acto importante (de Trajano) fue su creación formal de los “alimenta” un programa de bienestar que ayudaba a niños huérfanos y pobres por todo el imperio romano. Proporcionaba fondos generales, así como comida y educación subvencionada. Así favorecía al tiempo el desarrollo de la natalidad, que había caído hasta índices alarmantes, de manera que se corría el peligro de que hubiera escasez de soldados”. (Wikipedia)

En el año 383, una terrible hambruna se abatió sobre la ciudad de Roma. Para paliar la escasez de alimentos se recurrió a una drástica medida, aunque no era la primera vez que se llevaba a cabo: la expulsión de todos los extranjeros de la Urbe, incluso los seguidores de las artes liberales. En este punto, observamos un aspecto ciertamente interesante de la política del panem et circenses: mientras que los extranjeros eran expulsados, ni siquiera se cuestionó la permanencia de los mimos y sus acompañantes, al igual que 3.000 bailarinas, junto con sus coros, y un número igual de maestros de baile. La razón está bien clara: si el pueblo no tenía pan que por lo menos tuviera espectáculos -tal y como señalaba Frontón-. Privarlo de ambas cosas hubiera sido provocar una sedición de forma gratuita. (Juan Antonio Jiménez Sánchez: Poder imperial y espectáculos en occidente durante la antigüedad tardía. pág. 577)

“Los protagonistas humanos eran aurigas, actores y harenarii (gladiadores). Estos profesionales no eran de propiedad imperial, a excepción de ciertos gladiadores y cazadores que pertenecían a los ludi imperiales: el ludus Magnus -gladiadores- y el ludus matutinus -uenatores-. Por regla general, trabajaban para compañías privadas: facciones en el caso de los aurigas, greges o cateruae en el de los actores, y ludi priuati para la gente del anfiteatro. (Juan Antonio Jiménez Sánchez: Poder imperial y espectáculos en occidente durante la antigüedad tardía. pág. 585)

Paralelamente al Gran Recapte, los entretenimientos en directo o enlatados a través de las pantallas de televisión hipnotizan tanto a los que reciben alimentos como a los que sobreviven y a los que super-viven. Fútbol, carreras de coches, carreras de motos, grandes conciertos,… espectáculos encabezados por los modernos aurigas, al igual que en el imperio romano tardío, los cuales se embolsan millones de euros a cambio de mantener entretenida la población, no fuera caso que ésta se dedicara a enfrentarse con el poder establecido y sus representantes. Modernos aurigas que, también al igual de hace dos mil años, son estafadores, semidelincuentes, fatuos, y algunos de ellos violadores, pero a los cuales no alcanza la llamada justicia pues con los ojos vendados desaplica la ley  a cambio de substanciosas sumas de dinero. Futbolistas, cantantes, actores, pilotos de carrera, intermediarios, … son imputados, investigados y por arte de magia absueltos. Al mismo tiempo se comportan como everguetes cuando crean fundaciones, realizan donaciones, todo ello para magnificar su aura y al mismo tiempo deducir impuestos.

La fama de los aurigas iba acompañada de una pésima reputación, debido a la supuesta vida disoluta atribuida a las personas que protagonizaban los espectáculos de todo tipo (léase Ronaldinho, Eto’o, Güiza,…). Pese a ello, los aurigae eran verdaderos héroes que hacían ganar y ganaban grandes sumas de dinero y honores. Los nombres de Escorpo, Diocles, Sabinianus o Eutiques han llegado hasta nosotros a través de diversas inscripciones en las que se enumeran sus carreras y victorias.

En general, los aurigae salían de su condición humilde y recaudaban grandes fortunas gracias a las primas que recibían de los magistrados (en Roma incluso del propio emperador) y del elevado salario que exigían a los dueños de las cuadras (domini factionum) con el pretexto de fichar por otra factio. Los aurigas más famosos comenzaban a ser llamados miliarii (los pichichi de Roma) si habían obtenido la victoria en más de mil ocasiones. (Minerva en la azotea: Los modernos aurigas. 29 de Noviembre 2009)

... Cayo Apuleyo Diocles nació en esta parte de Hispania en tiempos del emperador Trajano. Desde joven demostró una gran habilidad con los caballos y pronto empezó a participar como auriga en las carreras que se disputaban en el Circo, prácticamente al lado de su casa. Su destreza en el manejo de las cuadrigas le llevó al Circo Máximo de Roma donde se convirtió en una estrella compitiendo en más de cuatro mil carreras (tan peligrosas como la recreada en BenHur) en las que se alzó con 1.500 victorias. Sus éxitos ‘deportivos’ convirtieron a Diocles en alguien inmensamente rico (sus ganancias fueron de 36 millones de sestercios, unos 13.600 millones de euros al cambio actual), aclamado por las masas, deseado por las mujeres y mimado por el poder, todo ello a pesar de ser un hombre analfabeto y de poca cultura.

Veinte siglos después otro deportista, Sergio Ramos, de cuna próxima a la de Diocles (nacido en lo que fuera un asentamiento romano -la actual Camas- cercano a Hispalis) emula, con gran fidelidad, las ‘hazañas’ del  gran Diocles. Aunque su habilidad resida en el manejo del balón en vez de los caballos, Ramos se equipara al auriga en cuanto a ingresos y relevancia social, es, como se dice ahora, un líder mediático capaz de haber puesto a Sevilla y a sus autoridades civiles y eclesiásticas a sus pies para con  ocasión de sus esponsales con la madre de sus tres hijos, en una  ceremonia que podría catalogarse casi como boda de estado. Como  aquellos ídolos romanos estos modernos campeones futbolísticos son en su mayoría y a pesar de la universalidad de la educación pública, unos completos iletrados sin atisbo de modales y buenas maneras tal como explicitan a menudo con su aspecto (a medio camino entre el de los mafiosos de Uno de los nuestros y el proxeneta de Taxi Driver) y orgullosos de hacer ostentación de la fortuna que se les paga por una tarea tan trivial como patear una pelota mientras que, por ejemplo, a un científico que dedique su vida a la investigación del cáncer, además de no reconocérsele su labor, apenas se le pagan 2.000 euros. La reflexión de Juvenal está tan vigente como hace dos mil años: “El pueblo solo desea con avidez dos cosas: pan y circo”. (Europa Sur, 30 de Junio 2019: De Diocles a Ramos)

Deporte basura, cultura basura, comida basura, contratos basura,.. todo aliñado y ofrecido por los también aurigas de la comunicación: presentadores, actores, periodistas, tertulianos y un largo etcétera de personajillos similares.

Mientras tanto, aumentan los desahucios, se incrementan los expedientes de regulación de empleo, al mismo tiempo que se conocen las exorbitantes cifras que se manejan para comprar jugadores de pelota aquí y allá en una desaforada competencia para ver quién da más.

On sait quelle était l’importance du don dans la société romaine1 ; elle était aussi grande que dans les sociétés à potlatch, dans celles à oeuvres pies et charitables, ou dans celles à fiscalité redistributrice et à aide au Tiers Monde : pain et cirque, étrennes, « cadeaux » de l’empereur à ses fonctionnaires, bakchich* élevé à la hauteur d’une institution, banquets où l’on invite toute la ville, testaments où l’on couche ses vieux domestiques, ses amis et l’empereur… C’est une masse indigeste de conduites hétéroclites (les cadeaux aux fonctionnaires et les bakchichs sont une sorte de traitement), qui relèvent des mobiles les plus différents : arrivisme, paternalisme, style monarchique, corruption, consommation ostentatoire, patriotisme local, goût de rivaliser, désir de tenir son rang, docilité à l’opinion publique, peur du charivari, munificence, foi en des idéaux.

(Le pain et le cirque. Paul Veyne)

(*Bakchich es un término usado en francés para describir ciertas formas de soborno. Su otro significado original en Medio Oriente y Sudoeste de Asia de donación caritativa no se usa en francés.)

Otros everguetes, particulares o empresas, financian fundaciones, también para deducir impuestos, a imagen y semejanza de Estados Unidos, la Meca de las fundaciones y organizaciones de asistencia social, así como el reparto de alimentos a través del programa SNAP (Supplemental Nutrition Assitance Program), de no ser así, los 45 millones de norteamericanos que reciben los cupones para alimentos además de otras ayudas económicas, no tardarían mucho en dotarse de cualquier arma que está a la venta y procurarse el sustento por su cuenta.

Muchos siglos han pasado, pero las similitudes, como podemos ver en las imágenes, no distan mucho: Los parecidos entre el circo romano de Mérida y el circuito de Montmeló y Nou Camp son ilustrativos, así como los parecidos entre el Palau Sant Jordi y el Coliseo, aunque ahora ya no se estilan los combates de gladiadores, si que se mantiene el espíritu agonal de “combate” y el “entretenimiento” de los espectadores que de este modo agradecen a los actuales príncipes el circo, incluso los que no tienen suficiente pan.

Montmeló

Circo romano de Mérida

Palau Sant Jordi

Nou Camp

Coliseo

En termes wébériens, l’Empire est un régime traditionel qui se donne de fausses apparences formelles, constitutionelles; “traditionnel” veut dire qu’il est fondé sur des rapports de force qui, tout informels qu’ils son, sont agréés par l’opinion et tenus pour légitimes, et aussi pour durables: à la mort d’Auguste, le régime s’est “reproduit”. Ces rapports de force ont été habillés d’oripeaux constitutionnels arbitrairement retaillés; les discussions des érudits sur les fonements juridiques du pouvoir impérial ont été aussi volumineuses que pauvres en résultats convaincants” (Paul Vayne: Le pain et le cirque. g. 563-564)

No solamente es el paralelismo de las imágenes de los grandes espectáculos, sino que es el paralelismo de nuestra propia sociedad en la cual el monarca es sucesor del “imperio tradicional franquista” basado en la fuerza, así como el imperio bicéfalo EE.UU.-UE construido a base de la utilización de la fuerza que ha dominado y expoliado sus territorios coloniales o semicoloniales, también es aprobado por una parte muy importante de sus sociedades, tenido por legítimo y duradero y como consecuencia de ello una reproducción constante del mismo con apariencia constitucional. Y todo ello avalado también por voluminosos estudios “históricos” escritos por los actuales eruditos que viven de la annona, pero que a poco de mirar también son extremadamente pobres en cuanto a resultados convincentes. A pesar de ello continúan escribiendo “su” historia la cual es introducida en todos los contenidos curriculares. Es la historia de los vencedores.

le contraste est grand avec les foules étonnamment autodisciplinées des pays industriels de notre siècle… La plèbe romaine, où les “lazzaroni” étaient legions, se passionnait poue les vedettes du théâtre et de l’arène ou pour les équipes de cochers, les “factions” du Cirque”. (Paul Veyne: Le pain et le cirque. Pág. 653.)

CUANDO MÁS MISERABLE Y MÁS RAMPLÓN ES EL LIBRETO, MÁS GRANDIOSA Y SOLEMNE PARECE QUERER SER LA PARTITURA”. (Rafael Sánchez Ferlosio: Mientras no cambien los dioses nada ha cambiado. Pág 33)

Josep Cónsola. Enero 2020.