HABLEMOS DE EDUCACIÓN
EDUCACIÓN ES ENSEÑAR A APRENDER
“Cuántas ideas útiles no se quedan en las tinieblas porque las circunstancias no protegen su publicación! Cuántas no se malogran por persecuciones! y, entre las que se salvan, cuántas no quedan ridiculizadas con el nombre de paradojas! Todo lo hace valer la fortuna—y la mayor fortuna de una idea nueva, es, no chocar con las preocupaciones del mundo sabio. Cuál será la verdad tan feliz, que no tropiece con un necio entre sus censores? No se necesita gran talento para dejar de enseñar lo que no conviene que otro sepa”
(SIMON RODRÍGUEZ (1769 – 1854)
Juan Carlos Mariategui (Perú 1895 – 1930), siguiendo este hilo de pensamiento planteaba: “Todo enseñanza, toda escuela, es enseñanza y es escuela de clase. La pedagogía no es una ciencia neutra. Las finalidades, los objetivos, la orientación general de un sistema educativo están dados por la clase que regenta el poder. El Estado no puede desprenderse de esta orientación de clase, a pesar de que aparezca desprendida de su tutela cualquier tipo de educación”
A su vez Jesualdo Sosa (Uruguay 1905 – 1982), reflexionaba sobre su trabajo de maestro: “En mi trabajo inicial como maestro, me sentí obligado a hacer una fundamental opción: …o yo respondía con mi trabajo a los intereses de la Empresa explotadora de la región, (…) o a las necesidades e intereses de los habitantes de la aldea, en su mayoría, obreros de la Empresa. Por supuesto, me decidí por la aldea y los habitantes, porque allí empecé a tener una nueva medida de mis relaciones humanas y el verdadero concepto de las contradicciones sociales que vivía.”
En 1908 Francisco Ferrer Guardia escribía en el Boletín de la Escuela Moderna lo siguiente: “la educación no puede ser más del que es hoy. No trata de apoyar el desarrollo espontáneo de las facultades de la criatura, trata de imponerle pensamientos hechos; de impedirle por siempre jamás pensar de una otro manera que la necesaria para la conservación de las instituciones de esta sociedad; de hacer de ellos, en definitiva, individuos estrictamente adaptados al mecanismo social. No hay ninguna razón por la cual los gobiernos cambien de sistema, han conseguido servirse de la instrucción para su provecho, y así seguirán aprovechándose también de todas las mejoras que se presenten”
Walter Benjamín (1892 – 1940) sacaba también sus conclusiones en torno a la pedagogía con estas palabras: “La pedagogía proletaria no parte, en primer lugar, de datos abstractos, sino de uno en concreto: El niño proletario nace en el seno de su clase. Mejor dicho, desciende de su clase y no de su familia. Es, desde un principio, un elemento de esta descendencia, y su futuro no está determinado por ningún objetivo educacional doctrinario, sino por la situación de la clase. Esta situación lo enmarca desde el primer momento, ya en el vientre de su madre; y la vida y el contacto con ella serán muy propicios para agudizar desde un principio su conciencia”
La percepción de Celestine Freinet (1896 – 1966) de que no es suficiente, para cambiar la educación, con cambiar las técnicas, sino que hay que cambiar radicalmente el sistema educativo, le llevó a iniciar un movimiento de ámbito nacional, que proponía la creación de una nueva escuela popular proletaria, con atención primordial a las clases menos favorecidas. Creó un movimiento pedagógico basado en el cooperativismo educativo que llegó reunir más de 50.000 personas entre padres, madres y educadores/as. En 1953, por sus discrepancias con el Partido comunista, es expulsado del mismo. Este hecho conmocionó en gran medida su movimiento, con graves enfrentamientos ideológicos que hicieron que en los congresos se dieran profundos enfrentamientos pedagógicos.
¿Qué tipo de escuela proponía Freinet?
Propugnaba una escuela para la clase trabajadora. Con intereses populares, con democracia interna y cultura participativa. Sin imposiciones externas. Sin la domesticación de la escuela capitalista. Y como características, activa, popular, natural, paidológica, cooperativista y anticapitalista.
Peter McLaren ha sido cofundador de la pedagogía crítica en el mundo. Ha realizado análisis políticos en contra del capitalismo influenciado por una filosofía marxista. Educador de izquierda congruente con su pensamiento. Sus aportes teóricos han trascendido las fronteras norteamericanas llevando su pensamiento a diversas regiones alrededor del mundo; sus textos han sido traducidos a numerosos idiomas y han servido como inspiración a una gran cantidad de educadores críticos. Ha tratado el concepto de Hegemonía Ideológica, y así lo expresa “Las costumbres, los rituales, las creencias y los valores suelen generar en los individuos concepciones distorsionadas de su ubicación en el orden sociocultural y por tanto sirven para disfrazar las relaciones injustas de poder y privilegio”
Henry Armand Giroux, en la misma línea que McLaren, su obra ilustra un número de tradiciones teóricas que se extienden desde Marx hasta Paulo Freire. Férreo defensor de la democracia radical; se opone las tendencias del neoliberalismo, el militarismo, el imperialismo, el fundamentalismo religioso, y los ataques que ocurren bajo el estado neoliberal. Asimismo plantea que los maestros requieren de una formación que promueva una nueva visión de la escuela y la enseñanza y que necesitan saber más que la materia que van a enseñar, requieren aprender un lenguaje interdisciplinario que se centre en la historia, la sociología, la filosofía, la economía y la política.
Miquel Solé Roca, el pedagogo catalán ubicado en Uruguay durante muchos años, realizó una conferencia en el Paraninfo de la Universidad de la República el 14 de julio del 2006, en el cual hacía el siguiente llamamiento a los estudiantes: “A quienes hoy están estudiando me permito decirlos: no se conformen con aprobar sus personales exámenes ni con conquistar sus codiciados y merecidos títulos. No ahoguen sus dudas en cualquier de las formas del éxito; movilícense en busca de respuestas, piensen en cómo poner los saberes adquiridos a disposición de un país que los necesita, desesperadamente, para brindar sus frutos a esta parte de nuestra población a la cual hemos dejado a medio camino. No se culpabilicen de entrada; pero eviten caer en las tentaciones de una sociedad planetaria que nos necesita alienados, competitivos, egoístas y buenos consumidores.”
Solé, en su discurso continuaba tejiendo un hilo que enlazaba con la tradición de la educación proletaria, no solamente en América Latina, sino en nuestro mundo industrializado, como lo habían intentado Francisco Ferrer, Celèstine Freinet, Vasili Sujomlinski, Bogdan Suchodovski, Peter McLaren,…
La escuela realiza simultáneamente las funciones de preparación para el trabajo y de transmisión de la ideología dominante. Estas funciones no se llevan a cabo por separado, sino en un único acto, el del aprendizaje escolar. Por eso no se trata de discriminar, puntualmente, cuáles de los contenidos transmitidos por la escuela son “científicos” y qué “ideológicos”. Los conocimientos transmitidos se expresan, en una estructura de “saber” y contribuyen, como conjunto, a la producción y reproducción de la sociedad capitalista. Debe tenerse en cuenta que en la escuela no solo se enseñan las destrezas, habilitadas y conocimientos propios de un oficio o profesión; también se inculcan valores, actitudes, etc., vinculados a su ejercicio en la sociedad burguesa. Este “Aparato Educativo”, en su conformación actual es un resultado de las demandas objetivas de calificación originadas por el desarrollo del aparato productivo capitalista y de las características de la lucha de clases.
La Escuela como sistema educativo, en la sociedad capitalista contemporánea, no solo es el instrumento de preparación de mano de obra cualificada en vinculación con los requerimientos del aparato productor, sino también, de cuadros cualificados, requeridos tanto por el Estado (profesionales, empleados, burócratas y técnicos de los ministerios, cuadros políticos propiamente dichos), como por la empresa (cuadros técnicos superiores, administradores y dirigentes de empresa, etc.) y también profesionales liberales, etc., etc. Así, este complicado aparato tiende a reproducir mediante la selección y la formación, todas las dimensiones de la división social del trabajo que impone la sociedad capitalista.
La escuela, por otro lado, es uno de los instrumentos capitales para asegurar la hegemonía ideológica y cultural de la burguesía sobre las capas medias y la futura clase obrera. La doble función de la Escuela –económica e ideológica- que en conjunto contribuyen a la reproducción del sistema, se encuentra, en la sociedad contemporánea garantizada por el Estado.
Los tipos más frecuentes de análisis que se llevan a cabo sobre la Escuela son aquellos que hacen descansar sus consideraciones críticas sobre la llamada “pirámide escolar”. Y plantean que:
1° que el sistema no está suficientemente “democratizado”. Un proceso de democratización progresiva iría asemejando la imagen de la pirámide escolar escalonada a la de un rectángulo.
2° que existen “obstáculos” de diversa naturaleza –económicos, sociales, psicológicos, pedagógicos, etc.– que provocan el progresivo “desenganche” de los estudiantes en los sucesivos años que comprende la escolaridad total.
3° que la Escuela, la “institución promotora” está a punto para ser utilizada una vez se remuevan estos obstáculos sin salir del sistema capitalista.
La mayor o menor “democratización” de una sociedad, estaría dada así por la mayor o menor facilidad de efectuar este “tráfico”. Y el “canal de movilidad” por excelencia, lo constituiría la Escuela, proporcionando una de las formas más “legítimas” de ascenso social con lo cual la Escuela constituye un instrumento capital de democratización social. Y este discurso es la esencia del pensamiento reformista.
Esta imagen (ideológica) de la sociedad difiere radicalmente a la concepción marxista y revolucionaria, basada en el proceso de producción de una sociedad dividida en clases, entre las cuales intervienen relaciones específicas por las cuales una de ellas (la clase dominante), explota a la otra. Y como los intereses y objetivos de una y otra clase son antagónicos e irreconciliables, ningún “tráfico” puede ser concebido, sino es como el eventual paso de la condición de explotado a explotador (o viceversa).
La función fundamental de la Escuela -como Aparato Ideológico de Estado- es contribuir a la reproducción en el tiempo de la sociedad capitalista o, lo que es lo mismo, de las relaciones de explotación sobre las cuales ésta descansa. Por ello es también el lugar de múltiples contradicciones que no son sino efectos de la contradicción entre el proletariado y la burguesía.
Así deberíamos haberlo analizado y así como las reivindicaciones en las empresas no han priorizado que se cambie el color de la pintura de la fachada o que los vestuarios dispongan de música clásica, sino que se priorizaban cuestiones relacionadas con el enfrentamiento clasista, en las escuelas se ha priorizado que si son edificios de ladrillo o prefabricados, que si la temperatura es deficiente, que si más o menos criaturas en una clase, que si la comida debía ser de catering o de cocina escolar, etc., dejando ausente el contenido clave que es la impregnación ideológica de la sociedad capitalista.
A partir de estas pinceladas, la pregunta que seguramente deberíamos hacer y no hemos hecho es porqué los comunistas solamente hemos realizado un discurso basado en la dicotomía escuela pública versus escuela privada, defendiendo a capa y espada la llamada escuela pública, cuando ésta no difiere en nada de la privada en cuanto a transmisión ideológica, ya que ambas están perfectamente controladas por el Estado por lo que respecta a los contenidos y transmisión ideológica. Y, no hemos librado una sola batalla relacionada con los contenidos, en cambio hemos peleado por la gratuidad. Tal vez deberíamos haber aprendido algo de Ferrer y Guardia cuando ante las acusaciones de que “cobraba” a los hijos de los obreros, su respuesta era que si un obrero podía gastarse una peseta en la taberna, mejor gastarla en la educación de sus hijos.
Deberíamos saber que cualquier proyecto emancipador enfrentado al estado de las cosas, jamás tendrá soporte alguno, ni económico, ni logístico por parte del poder establecido y que cualquier opción que se oponga deberá nutrirse del apoyo que puedan prestar aquellas personas que están interesadas en ello. Cuando un partido comunista o un sindicato se nutre del dinero y otras prebendas pagadas con fondos públicos, es que de antemano ha renunciado a enfrentarse a la clase antagónica y ha preferido llegar a un acuerdo con ella manteniendo solamente unas falsas apariencias de contradicción aliñadas con alguna que otra algarada callejera.
Deberíamos recordar las palabras escritas en el Manifiesto Comunista: “Y vuestra educación ¿no está también determinada por la sociedad, por las condiciones sociales en que educáis a vuestros hijos, por la intervención directa o indirecta de la sociedad a través de la escuela, etc.? Los comunistas no han inventado esta injerencia de la sociedad en la educación, no hacen más que cambiar su carácter y arrancar la educación a la influencia de la clase dominante”.
Así pues, tal vez deberíamos pensar y preguntarnos qué hemos hecho mal y porqué hemos dejado a nuestros hijos en manos de este sistema.
Josep Cónsola
Diciembre 2025




