(Dos concepciones de socialismo)
Seguramente los comunistas hemos hecho muchas cosas mal, y también ha habido intentos para rectificar lo mal hecho. Un ejemplo de ello fue en su momento el tercer Congreso del Partido Comunista de Cuba en 1986, iniciado entre el 4 y 7 de Febrero y pospuesto en la denominada sesión diferida al 2 de Diciembre del mismo año, que tuvo como lema “Proceso de rectificación de errores y tendencias negativas”.
Congreso que se realizó al mismo tiempo que el XXVII Congreso del PCUS celebrado entre el 25 de Febrero y el 6 de Marzo de 1986 en el cual se dio por zanjado el período de construcción socialista y se marcaron las directrices a seguir para caminar decididamente hacia atrás. Nació de este congreso un rocambolesco nombre que todos los gobiernos y partidos del “mundo occidental”, y casi todos los partidos comunistas del mundo aplaudieron y adoraron: PERESTROIKA.
Fidel Castro, mediante una gran lucidez política, se dio cuenta que al inicio del III Congreso del Partido Comunista de Cuba se estaban introduciendo los elementos nocivos emanados de los diversos documentos presentados para su aprobación en el XXVII congreso del PCUS. Planteó suspender las sesiones congresuales para continuarlas al cabo de diez meses, mientras en el interludio se realizaba un debate intenso tanto en el seno del partido como en el seno de la sociedad.
Y, aparecieron, en el discurso de clausura de la Sesión Diferida del III congreso, los graves problemas internos sobradamente conocidos y escondidos. Allí se desvelaron públicamente, muchos de ellos derivados de la copia y calco de los avatares del PCUS. Y Fidel los planteó abiertamente como conclusiones en Diciembre de 1986, lo cual creó una asintonía respecto a lo aprobado en la URSS.
Me parece importante resaltar unos pequeños fragmentos de dicha clausura:
“… Nos lo estaban empezando a echar a perder; pero muy a tiempo hemos reaccionado para que no nos corrompan a los militantes, para que no nos corrompan al Partido, para que no nos corrompan al pueblo, para que no nos corrompan a los jóvenes y, sobre todo, para que no corrompan a nuestra clase obrera. No estoy hablando para expresar una ilusión, sino para expresar lo que hemos estado viendo en este proceso de rectificación.
…¿Cómo íbamos a resolver nosotros los problemas de la producción material y del desarrollo del país? Aparentemente, nos imaginábamos que disfrazando a un individuo de capitalista íbamos a lograr una producción eficiente en la fábrica, y empezamos a jugar al capitalismo, en cierta forma.
…En las condiciones del socialismo, únicamente es posible disfrazar a un administrador de capitalista, lo único que puede hacerse es disfrazarlo, creer entonces que va a ser por ello eficiente. Y los tipos disfrazados de capitalistas, muchos compañeros nuestros disfrazados de capitalistas empezaron a actuar como capitalistas, pero sin la eficiencia de los capitalistas.
…Creían que disfrazando a un individuo de capitalista iban a lograr la eficiencia en una fábrica; lo que lograron en muchos casos, con esas creencias absurdas, realmente, fue que esos compañeros empezaran a actuar como capitalistas.
…Nuestro hombre disfrazado de capitalista producía cualquier cosa, se olvidó de la calidad: si hay que producir 1 000, 1 000; no resolvió la contradicción entre cantidad y calidad, ni llevó control de calidad, ni le importaba, él iba a cumplir su plan. Empezó a vender más caro, empezó a robar para ser rentable, y a última hora poco le importaba que fuera rentable la empresa o la fábrica, si el Estado venía a fin de año y se hacía cargo de todos sus déficit.
…Si no hay la competencia, si es imposible la motivación que tiene el propietario en la sociedad capitalista para defender sus intereses personales, ¿qué es lo que puede sustituir eso? Únicamente el sentido de la responsabilidad del cuadro, de los hombres, no solo ya del colectivo, por el papel que desempeñan los cuadros; ese hombre que está allí tiene que ser un comunista. Señores, es ineludible que siendo miembro del Partido o no siéndolo, ese hombre que está ahí tiene que ser un hombre responsable y tiene que ser de verdad un comunista, ¡un comunista!, un revolucionario. Y no un comunista jugando al capitalismo, un comunista disfrazado de capitalista y actuando como capitalista, o, señores, un capitalista disfrazado de comunista”
Tal vez estos pequeños fragmentos puedan aportar algo de claridad a una realidad en Cuba creada a imagen y semejanza de lo que estaba ocurriendo en la URSS desde hacía un montón de años, pero que en su XVII Congreso no apareció ningún tipo de crítica, al contrario, se apostó por caminar decididamente hacia lo que se denominó un nuevo impulso del socialismo, de lo cual no voy a extenderme dado que podemos comprobar cuál ha sido este impulso y junto a él los demás partidos comunistas y estados socialistas.
¿Por qué en vez de acatar, como si fuera la adoración a un ídolo sagrado, los acuerdos de este XXVII Congreso, no se planteó una crítica constructiva a los mismos, advirtiendo que se estaba cometiendo un error y tal vez todavía fuera tiempo de rectificar?
¿Por qué un pequeño país, amenazado por Estados Unidos, se planteó rectificar las tendencias negativas, a sabiendas que esta posición le podría repercutir negativamente en sus relaciones con la URSS? ¿Puede ser que la ética, sobradamente demostrada por Fidel Castro, primara sobre los mecanismos económicos y las presiones políticas?
Pero, este intento llegó demasiado tarde, la corrupción había hecho mella en el Partido y aunque se produjeron algunas sanciones y expulsiones y se crearon los Contingentes como intento de devolver la dignidad a los trabajadores, el gran problema radicaba que en Estados con partido único, la lucha de clases se dirime, a diferencia del pluripartidismo, en el seno del Partido, y es difícil discernir a los que adoptan mecánica y solapadamente los acuerdos sin aceptarlos, de los que honestamente deseaban que se produjera una rectificación. Y Cuba tuvo que afrontar el llamado período especial, con una dificilísima situación económica derivada del corte de suministros provenientes de Rusia y la no resolución de los problemas internos del Partido Comunista.
Mientras tanto, la influencia en el conjunto de partidos comunistas del mundo, no fueron las conclusiones del Partido Comunista de Cuba, sino del PCUS., y fue con la desintegración total del campo socialista que se pusieron las manos en la cabeza. Al cabo de los años, tímidamente mediante un análisis fraudulento se atribuyeron todos los males a personajes concretos; Gorbachov en primer lugar seguido de Elstin. Otro error es que al personalizar el desastre quedaba impune un análisis en más profundidad que involucrara críticamente el papel jugado por los comunistas en sus respectivos países.
En 1987, tras regresar de una temporada de estancia en el Instituto Superior de Ciencias Sociales de la URSS en Moscú, y en base a los datos e informaciones recopilados de primera mano, empecé a escribir un libro con unas consideraciones a las que titulé “La involución económica en el Este Europeo y la URSS”. En ellas intenté realizar un cierto análisis de las consecutivas reformas económicas realizadas ya con anterioridad, tanto en la URSS como en el resto de Países Socialistas europeos, que iban desmantelando, poco a poco, el sistema de planificación centralizada de la economía, reafirmando la Ley del Valor, impulsando las relaciones monetario-mercantiles, situando el beneficio como columna vertebral del sistema productivo y otorgando unos poderes exhaustivos a los núcleos directivos de las empresas con capacidad para hacer y deshacer a su gusto, eliminando el control obrero y la participación de los trabajadores en la organización del trabajo.
En la introducción hacía unas preguntas ¿Existe una clase tecnocrática cuya operatividad se basa en el pragmatismo y métodos de la economía capitalista? ¿Qué papel han jugado los técnicos y directivos en los cambios operados? Y, Entre otras consideraciones afirmaba que: “Se proyectaban reformas tendentes a devolver a las empresas su carácter de centros de distribución de beneficios, como en la etapa histórica anterior”.
Algunos fragmentos de dichas consideraciones: “… En las denominadas empresas socialistas, con amplios márgenes y operando de acuerdo con la obtención de beneficios, la estrategia del directivo empresarial no es diferente de la de su homólogo en las empresas capitalistas con economía de mercado. La interpretación oportunista de la dialéctica impidió ver que la confrontación antagónica entre la vía capitalista y la vía socialista en las condiciones de dictadura del proletariado, era inevitable.
… El hecho tangible de la toma del poder y la posterior administración de las cosas, la posibilidad de dictar y revocar leyes, de condenar o conceder perdón, de disponer de un aparato militar… tiende a generar unos mecanismos que no admiten la posibilidad de retornar al sistema anterior a no ser que se derive de las consecuencias de una agresión que venga del “exterior”. Bajo este punto de vista, la capacidad de los revolucionarios y de las masas para enfrentarse a dichos sectores queda reducida a una mínima expresión de carácter policial, comprometiendo la capacidad de debate, convencimiento, y auto-organización a todos los niveles a la hora de luchar contra el peligro de restauración capitalista de carácter interno.
… La diferencia de la titularidad jurídica sobre los bienes (propiedades privadas o propiedades del estado): ¿Son elementos suficientes para modificar la conciencia social? … La propiedad estatal puede ser una forma socialista de propiedad en la medida que se lleve a cabo la transformación socialista de las relaciones de producción. Mientras dicha transformación no se ha realizado, subsiste una forma ambigua, por un lado una forma socialista derivada del carácter de clase del estado, y por otra una forma capitalista por la naturaleza de las relaciones de producción y reproducción.
… Una parte del poder (la posesión) es ejercido en realidad por agentes de una política capitalista que dirigen un número más o menos grande de organismos centrales y locales, unidades de producción e instituciones ideológicas. Esta es una de las bases sociales del desarrollo de un mundo paralelo que entraña poco a poco, la formación de un segundo poder capaz de capitalizarse, crear consenso en su entorno y alcanzar hegemonía.”
El conjunto de partidos comunistas se plegaron constantemente a los dictados del PCUS y no conocían o no querían conocer más allá de los efectos propagandísticos de las consignas, todas ellas realizadas bajo el nombre de marxismo-leninismo, socialismo, comunismo, Marx, Engels, Lenin, etc.
Y consecuentemente con esta aceptada miopía, tampoco se profundizó en las políticas llevadas a cabo por los partidos comunistas de los países capitalistas, ya sea en su tarea en el ámbito sindical, como político o cultural.
Seguramente ALGO HEMOS HECHO MAL.
Josep Cónsola
Febrero 2026






