COROLARIO: Proposición que no necesita prueba particular, sino que se deduce fácilmente de lo demostrado antes.
LA DOCTRINA MONROE AL DÍA
El 2 de diciembre de 1823, el presidente de Estados Unidos James Monroe, hizo pública la doctrina que lleva su nombre y que se transformaría en la base de la política exterior estadounidense hasta la actualidad: “América para los americanos”. Éste lema que se refería al rechazo de la intervención europea en suelo americano, que a través de los años se convirtió en “América para los estadounidenses”, cuya modernización más importante fue el llamado “Corolario Roosevelt” https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8551908
En 1904 el presidente Theodore Roosevelt proclamaría el llamado “Corolario Roosevelt” a la Doctrina Monroe que, de forma desenfadada, proclamaba el deber y derecho de Estados Unidos de intervenir en los países de América. Tal concepción, basada en el poderío militar, ha tenido como consecuencia muchas intervenciones estadounidenses en América Latina y el Caribe.
Roosevelt fue uno de los primeros en darle un nuevo sentido a la Doctrina Monroe cuyo objetivo era justificar la hegemonía norteamericana en América Latina y legitimar su intervencionismo en los asuntos de las repúblicas independientes de la región.
Dicho documento, marcó una nueva etapa del imperialismo norteamericano llamada “El gran garrote” (The Big Stick), que se caracterizaba por combinar la persuasión diplomática con la violencia, alternando la firma de pactos y convenios con intervenciones militares. Esta nueva política fue sintetizada en numerosas ocasiones por el presidente mediante el proverbio africano, «Habla suavemente y lleva un gran garrote, así llegarás lejos».
Ejemplos de la aplicación de la política del Gran Garrote son: el apoyo estadounidense a la Separación de Panamá de Colombia, la ocupación militar de la República Dominicana entre 1916 y 1924, la ocupación militar de Cuba entre 1906 y 1909 y la ocupación militar de Haití desde 1915 hasta 1934. Posteriormente los golpes de estado en Chile, Argentina, Brasil, Uruguay caracterizados como Plan Cóndor.
Se modificaba el lenguaje pasivo de la doctrina Monroe de 1823, la cual reclamaba a las Américas como esfera de influencia de EE.UU., pero sin especificar estrategias. El corolario de Roosevelt afirmaba el derecho de Estados Unidos a la intervención activa a fin de garantizar el alineamiento ideológico y económico de estos países con EE.UU.
El 1 de Noviembre de 1917, el periódico del Partido Comunista de Venezuela Tribuna Popular https://issuu.com/tribuna_popular/docs/tp_2985/2 publicaba una premonición de lo ocurrido hoy: “Ya en el siglo XX, durante la presidencia de Theodore Roosevelt, la doctrina Monroe fue modificada con el llamado “Corolario Roosevelt”, que arrogaba para el Gobierno estadounidense la potestad de intervenir en Latinoamérica y el Caribe… asumiendo el rol de «policía» de la región.
… La causa inmediata de la formulación del corolario fue el bloqueo y bombardeo de puertos venezolanos por barcos de guerra ingleses, alemanes e italianos en 1903, como respuesta a la negativa del dictador venezolano Cipriano Castro a pagar deudas pendientes con esos países. Varios meses antes, periódicos como The New York Times, The Times (Londres), y Le Temps (Francia), habían impulsado una campaña de descrédito contra Castro, atribuyéndole actos de corrupción, dedicándole insultos y ridiculizándolo como jefe de Estado.
… Roosevelt anunció el corolario el 6 de diciembre de 1904: «Todo lo que este país desea es ver a sus vecinos estables, organizados y prósperos. Cualquier país en el que su gente se conduzca correctamente, puede contar con nuestra profunda amistad […] pero los comportamientos incorrectos crónicos […] requieren la intervención de alguna nación civilizada, y en el Hemisferio Occidental el apego de Estados Unidos a la Doctrina Monroe nos obliga […] a ejercer un poder internacional policial».
… Hoy, el gobierno estadounidense parece querer desempolvar una vez más esa antigua doctrina contra los países que no obedecen sus órdenes.
El 31 de Mayo de 2025, Vinícius Mendes, corresponsal de BBCnews en Brasil definía el momento actual: “La Doctrina Monroe y sus corolarios posteriores dieron el tono completo de un complejo balance de las acciones estadounidenses en América Latina… A veces se basa más en el consenso, a veces más en la coerción. “Una combinación de momentos donde hay más esfuerzos en una dirección y otros donde los métodos son coercitivos”… El golpe de Estado que depuso y mató al entonces presidente electo de Chile, Salvador Allende, en 1973, fue, por ejemplo, un momento de coerción y violencia explícitas, aunque bajo la narrativa de un supuesto valor universal, el anticomunismo”. https://www.bbc.com/mundo/articles/cvgdr1yzg4po
Las campañas mediáticas contra el Presidente venezolano, las acusaciones de corrupción y narcotráfico, la otorgación del Premio Nobel de la Paz a la impulsora de un golpe de estado en Venezuela, María Corina Machado, el bloqueo naval, el secuestro de barcos petroleros, los bombardeos… No difiere en mucho a lo que realizaron en 1903 los ingleses, alemanes e italianos. Tampoco difiere mucho de lo realizado en Panamá el 20 de Diciembre de 1989 mediante el operativo militar estadounidense “Causa Justa”, con bombardeos y la detención, secuestro y traslado a Estados Unidos del presidente Manuel Antonio Noriega, el cual durante meses anteriores fue atrozmente vilipendiado por todos los medios a nivel internacional con acusaciones de corrupción, despotismo, narcoterrorismo, etc.
Aunque en teoría se mantiene la esencia de la Doctrina Monroe por lo que respecta a la intervención europea en América Latina, hay dos momentos en los cuales Estados Unidos ha hecho burla de la misma. Uno cuando las potencias europeas bloquearon y bombardearon Venezuela en 1903, aun cuando dicha agresión violaba la Doctrina Monroe, el motivo para esta -la intención para cobrar de deuda pública que Venezuela mantenía con Inglaterra y Alemania- estaba justificada por la acción europea pues estos no pretendían la reinstalación de una colonia en territorio americano independiente sino, únicamente, la defensa de sus intereses financieros dentro del territorio venezolano. El apoyo que Estados Unidos dio a la intervención europea a Venezuela ocasionó que el presidente Cipriano Castro (1899-1908) aceptara las condiciones propuestas por los alemanes, italianos e ingleses el 1 de enero de 1903. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2007-49642021000100173
Otro momento fue en la llamada Guerra de las Malvinas entre Argentina y Gran Bretaña en 1982 en la cual el apoyo estadounidense fue crucial para la derrota de Argentina y para el mantenimiento de la colonia británica en América Latina. La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Jeane Kirkpatrick, años después de la guerra lo dejó claro. Preguntada si Estados Unidos hubiese aceptado una derrota británica en el conflicto, respondió que el Presidente Ronald Reagan y el Secretario de Defensa, Caspar Weinberger, “simplemente no habrían permitido que eso sucediera… Lo dejaron claro desde el principio”.
La cantidad de armas y equipos suministrados por Estados Unidos a Gran Bretaña fueron gigantescos y siendo entonces de los más modernos del mundo y que no se encontraban en el inventario británico al momento del conflicto armado, como los misiles FIM-92A Stinger. Estados Unidos también suministró valiosa información de inteligencia satelital y permitió el uso de las instalaciones en la Isla Ascensión. https://www.colegiomilitar.mil.ar/rediu/pdf/ReDiU_2052_art11-El%20apoyo%20en%20armas%20y%20equipo%20de%20EEUU%20a%20GB.pdf
DEL COROLARIO ROOSEVELT AL COROLARIO TRUMP
La Doctrina Monroe se había propuesto para evitar la intervención europea en el hemisferio occidental, pero ahora el Corolario Roosevelt justificaba la intervención estadounidense en todo el hemisferio occidental. https://www.archives.gov/milestone-documents/roosevelt-corollary
Howard Taft presidente de 1909 a 1913 aportó su propio corolario que iba en el mismo sentido al de su predecesor. El corolario Taft siguió al de Roosevelt pero desde otra perspectiva: Roosevelt mantuvo sus intervenciones para minimizar el peligro que significó la posibilidad de recolonización europea, mientras que Taft buscó la expansión y defensa de los intereses financieros y bancarios de los ciudadanos estadounidenses en Latinoamérica dándole un carácter económico al nuevo escenario de política estadounidense sobre la región, llamado “diplomacia del dólar”.
Estados Unidos ha pasado por tres etapas en su política exterior definidas por los recursos con los que contaba conforme a su poder de negociación internacional y los intereses que estos perseguían en el escenario mundial: en primer lugar, su etapa pasiva; enseguida, la etapa expansionista; y la tercera, de activismo.
En la primera etapa, Estados Unidos vio en su política exterior pasiva dos beneficios: primero, el fortalecimiento de su ideología interna, cimentada en su particular visión de la democracia y los intereses de la seguridad nacional; y por otro lado, separar definitivamente la visión estadounidense de la europea a través de la Doctrina Monroe de 1823. La segunda etapa vio nacer el proceso expansionista del país a través del Destino Manifiesto, de 1845. Estas dos principales doctrinas de política exterior marcarían el tercer momento de activismo político a través del corolario Roosevelt de 1904 y el cambio estratégico del presidente Taft.
Trump, ancorado básicamente en la Doctrina Monroe y el Destino Manifiesto, ha puesto agresivamente su política al servicio del control total de América Latina. No es casual la deriva pro norteamericana de Honduras, de Chile, de Perú, de Ecuador, de Argentina, Salvador, Paraguay, Bolivia, Costa Rica, Guatemala, alejándose de las grandes potencias europeas, marcando así su política exterior condensada en su personal “corolario” denominado nueva Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 que prioriza la confrontación con China y el control total de América Latina. https://www.whitehouse.gov/issues/national-security/
La operación contra Venezuela no es muy diferente de la que otros presidentes han realizado, puede diferir en la forma, pero no en el fondo. Y la llamada comunidad internacional ya sea progresista o reaccionaria, realizará tremendas alocuciones, se rasgarán vestiduras, se clamará por la intervención de la ONU, aún a sabiendas que la ONU pertenece a Estados Unidos,… Pero nadie, nadie, organizará un boicot a Estados Unidos, un bloqueo de sus cuentas en el extranjero, ni deshacerse de los títulos de deuda norteamericanos. Ningún país encabezará un boicot a los productos norteamericanos, a sus coca-colas, a sus películas, a sus modas, a sus comidas, a su idioma. Tan solo declaraciones, más declaraciones, protestas, notas diplomáticas, un sinfín de teatralidades cuyo resultado será el afianzamiento del poderío norteamericano en el mundo.
Esta es la triste realidad mientras no haya quién realmente esté dispuesto a jugarse el pellejo para enfrentarse al renovado rostro multicolor del capitalismo ya sea éste norteamericano, europeo, chino o ruso. Tal vez sea momento para que los pocos comunistas que quedamos esparcidos por la geografía mundial realicemos una verdadera autocrítica, dejarnos de memeces y empezar a construir sólidos lazos como introducción a una nueva era en la que pensar de nuevo en la utopía comunista.
Josep Cónsola
Enero 2026




