La historia de los partidos comunistas, de la cual he formado parte desde hace más de sesenta años en diversas formaciones (PSUC, PCC, PCPE, PCr, CNC), es mi historia. He formado parte de ella, he contribuido a los errores, no sé si a algún acierto, seguramente mi miopía no me dejaba ver el bosque más allá de los árboles.
La miopía es el defecto ocular que no permite vislumbrar con claridad la lejanía. La miopía política no permite ver más allá de lo inmediato. Si el defecto ocular puede, mediante cristales o intervenciones oftalmológicas, ampliar el campo visual; para la miopía política no existen lentes ni oculistas, tan solo evitar que los hechos nunca sean más importantes que las consecuencias de los mismos, y que los medios utilizados nunca sean antagónicos a los fines perseguidos.
De todos modos vale la pena puntualizar algunas cuestiones. La miopía generalmente ha sido el defecto de los soldados rasos del ejército militante. La estructura organizativa vertical de mando del ejército político proletario ha distado mucho de la estructura puesta en práctica por los primeros fundadores de los “soviets” proletarios cuya traducción a nuestro idioma puede ser Comité, Comisión, Consejo o Agrupación de obreros y soldados según el Diccionario Panhispánico de dudas (https://www.rae.es/dpd/s%C3%B3viet )
La palabra “soviet” (совет, sovet) pertenece a los fonemas más antiguas de la lengua rusa. Su origen se remonta a la raíz protoindoeuropea wekw, que significa “hablar”. Pero también tiene el prefijo so-, lo que significa que su traducción mecánica sería “co-hablar”. El zarismo utilizaba esta palabra o concepto desde el siglo XVIII: El Soviet Privado Supremo (1726-1730), el Soviet Imperial (1762), el Soviet de la Corte Suprema (1768-1801), El Soviet Permanente (1801-1810), el Soviet Militar del Imperio ruso (1812-1918) y el Soviet de Estado del Imperio ruso (1810-1917) eran consejos consultivos dependientes de los zares. https://es.gw2ru.com/cultura/156475-significa-palabra-sovietico-contamos-origen
Los primeros soviets de diputados obreros aparecieron en Rusia durante la Revolución de 1905. Se formaron en diversas fábricas y centros de producción. Los diputados de estos soviets eran elegidos entre los colectivos de trabajadores de las fábricas.
Los soviets no surgieron de una vez, con las formas relativamente definidas que tomaron después de octubre de 1917, sino que fue el resultado de la transformación de los distintos organismos de combate creados en el curso de la lucha de clases. Se producía un proceso muy original. “La Historia —como dice el escritor ruso Nevski— por medio de las masas obreras que la creaban, parecía pasar de una forma de organización a otra, modificándola cada vez, eliminando unos elementos, introduciendo otros, ora simplificando, ora complicando la organización.” En unos lugares, surgieron soviets como un desarrollo natural de los Comités de Huelga creados por los obreros ferroviarios. En otros, el desarrollo de los Comités de fábricas y talleres.
Dichos comités, que en un principio no perseguían otra misión que dirigir el movimiento huelguístico, se transformaban paulatinamente, bajo el impulso de los acontecimientos, en organismos representativos de la clase obrera, que se ponían de acuerdo con los representantes de los distintos partidos proletarios estableciendo una coalición de combate. En un principio se trataba únicamente de un sistema de representantes de fábricas, delegados por sus compañeros para tratar con los patronos, recaudar dinero para los huelguistas, etc.
Sea como sea, el hecho es que la clase obrera rusa creó una organización completamente original que se distinguía de todas las demás organizaciones, tanto por el hecho de que fue iniciativa suya exclusivamente, como por los procedimientos empleados para su creación y los fines para los que fueron constituidos. https://fundanin.net/2018/12/07/los-soviets-su-origen-y-desarrollo/
“Todo el poder a los soviets” fue un llamamiento a la construcción de un nuevo tipo de Estado, alejado tanto de la tradición zarista como del sistema de representación política europea y norteamericana. Un tipo de estado en la perspectiva de destrucción del mismo, en el cual las decisiones políticas, el ejercicio del poder emanase desde el tejido social organizado en soviets.
Los acontecimientos políticos no permitieron avanzar en este tipo de construcción, y el ejercicio del poder se situó cada vez más alejado de los soviets de obreros, campesinos y soldados, creando una estructura de estado piramidal paralela a la estructura del partido mayoritario. Dos estructuras en las cuales se tomaban todas las decisiones al margen del sentir, pensar y hacer de los arquitectos creadores de los soviets.
Seguramente, en momentos puntuales, tomar decisiones unilaterales, obviando cualquier consulta, puede ser necesario para el mantenimiento del proyecto original, pero cuando este modo de ejercicio del poder se “normaliza”, se crea paulatinamente una divergencia entre los medios y los fines.
Para paliar esta divergencia, desde el ejercicio real del poder se establecen unas “normas” en las cuales, cualquier discrepancia con dicho ejercicio es considerado como “desviación”, ya sea ésta definida como política, ideológica, organizativa, etc., y para enmendarla se utiliza la denominada “crítica” tras la cual se exige una correspondiente “autocrítica” del criticado y con ella la aceptación de la “norma”, “de los medios”, aunque ello represente alejarse de los fines, pero que afianza y justifica un determinado ejercicio del poder.
“Per se”, la crítica y la autocrítica no tienen porqué ser injustas, al contrario, pueden representar un momento de rectificación de los medios utilizados y un ejercicio de autodisciplina plenamente aceptado y coherente con la sociedad que se pretende construir. Pero cuando se utilizan desde los vértices de las estructuras gubernamentales o partidarias, para justificar decisiones tomadas al margen de cualquier consulta, consejo, propuesta o decisión emanada desde la base de las respectivas comisiones, soviets, células o como se les quiera denominar, se convierte en un ejercicio de dominio, en un medio antagónico a los fines y legitimador de cualquier decisión por aberrante que sea.
Galileo Galilei en el siglo XVII y Heberto Padilla en el siglo XX, podríamos ponerlos como ejemplo de autocrítica realizada para eludir graves consecuencias sobre sus personas. Galileo conocía el final de Giordano Bruno quemado en la hoguera por negarse a la autocrítica, y él aceptándola como mal menor, negó la rotación de la Tierra, aunque en voz baja susurró posteriormente “Eppur si muove”.
Padilla conocía la difícil situación de algunos coetáneos suyos tras haber votado favorablemente el siguiente dictamen: “Los miembros del jurado del género Poesía que hemos actuado en el concurso UNEAC de 1968, acordamos unánimemente conceder el Premio «Julián del Casal» al libro intitulado Fuera del Juego, de Heberto Padilla”.
¿Quiénes eran los miembros de dicho Jurado? J.M. Cohen. Creador del Latin Boom de la década de 1960 con sus traducciones de obras de Borges, Octavio Paz, Carlos Fuentes y García Márquez. César Calvo Soriano. Poeta y militante comunista peruano que participó de los movimientos revolucionarios del siglo XX en la guerrilla del ELN junto a Javier Heraud. José Lezama Lima. Uno de los autores cubanos más importantes de su país y de la literatura hispanoamericana. Con el triunfo de la Revolución cubana fue nombrado director del Departamento de Literatura y Publicaciones del Instituto Nacional de Cultura. En 1961, 1965 y 1967 actuó como jurado del Premio Casa de las Américas en la categoría de poesía. José Zacarías Tallet. Poeta cubano, considerado una de las figuras trascendentes de la poesía contemporánea. Premio Nacional de Literatura. Fundador de la Liga Antiimperialista. Dirigió un departamento de política regional en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Manuel Díaz Martínez. Poeta y diplomático cubano Fue diplomático en Bulgaria. Investigador del Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba. Redactor-jefe del suplemento cultural de La Gaceta de Cuba de la UNEAC.
El dictamen para otorgar dicho premio, firmado por todos miembros del Jurado, finaliza así: “Fuera del Juego se sitúa del lado de la Revolución, se compromete con la Revolución y adopta la actitud que es esencial al poeta y al revolucionario: la del inconforme, la del que aspira a más porque su deseo lo lanza más allá de la realidad vigente… La fuerza y lo que le da sentido revolucionario a este libro es, precisamente, el hecho de no ser apologético, sino crítico, polémico, y estar esencialmente vinculado a la idea de la Revolución como la única solución posible para los problemas que obsesionan a su autor, que son los de la época que nos ha tocado vivir”. https://rialta.org/acta-del-jurado-de-poesia-concurso-uneac-1968/
¿Eran todos ellos una cuadrilla de mercenarios del imperio? NO
Pero, por órdenes superiores y a despecho de la unanimidad del Jurado y de la Casa de las Américas, los funcionarios burócratas de la UNEAC realizaron una crítica despiadada del fallo del Jurado que entre otras cosas decía lo siguiente: “En la conciencia de Padilla, el revolucionario baila como le piden que sea el baile y asiente incesantemente a todo lo que le ordenan, es el acomodado, el conformista que habla de los milagros que ocurren. Padilla, por otra parte, resucita el viejo temor orteguiano de las minorías selectas a ser sobrepasadas por una masividad en creciente desarrollo. Esto tiene, llevado a sus naturales consecuencias, un nombre en la nomenclatura política: fascismo”. (Fuera de juego. PDF, Pág.10)
La utilización malévola del vocablo fascista sobre la obra de un revolucionario crítico, la vemos hoy copiada por la izquierda woke, incluidos algunos comunistas, ante quienes no son “políticamente correctos”. Utilizada también por los jueces del poeta comunista y revolucionario salvadoreño Roque Dalton para justificar su asesinato, jueces que alguno de ellos, hoy todavía vivo, vive, come y se engorda con el alpiste del capital.
Quién haya conocido la obra poética de Padilla en su totalidad le será difícil aceptar esta catalogación que sirvió de elemento coactivo para conseguir su autocrítica. Autocríticas falsas cuya utilización era utilizada por los resortes del poder ante el temor de sentirse deslegitimizado, y como seria advertencia a quienes osaran ejercer un derecho de crítica que no emanara de de las altas instancias.
Su poema (Fuera de juego) que da nombre al libro, lo dedicó a Yannis Ritzos, el gran poeta comunista griego prohibido durante la dictadura de Metaxás y sus obras quemadas públicamente, y durante la resistencia posterior a la segunda guerra mundial, en 1948 encarcelado en los Campos de Concentración de Limnos, Agios Efstratios y Makronisos. En 1966 publicó Grecidad (Ρωμιοσύνη, Romiosini), un canto a la resistencia de los guerrilleros comunistas durante la invasión nazi lo que le valió que entre 1967 y 1970, durante la dictadura de Papadopoulos estuviera de nuevo preso en las islas de Yaros y Leros, liberado en 1974 tras la caída de la dictadura. En 1977 recibió el Premio Lenin de la Paz.
¿Será que Ritzos también era fascista?
Hace 50 años, el 6 de octubre de 1976, dos días antes del noveno aniversario en que el Ché caía prisionero del ejército boliviano, en China, el nuevo primer ministro Hua Guofeng ordena el arresto de Jiang Qing, Zhang Chunqiao, Yao Wenyuan y Wang Hongwen, denominados despectivamente “Banda de los Cuatro” lo que acaba con la llamada Revolución Cultural. No fue hasta 1981 que fueron sometidos a juicio en el que se les acusó de actividades contra el partido y ataques contra la ideología del marxismo-leninismo. Jiang Qing y Zhang Chunqiao, no admitieron las acusaciones, siendo condenados a la pena de muerte, mientras que Yao Wenyuan y Wang Hongwen declararon arrepentimiento siendo condenados a 20 años de cárcel. ¡Los beneficios de la autocrítica!
A la muerte de Mao, en el seno del Buró Político del Partido Comunista Chino se enfrentan dos posiciones político-ideológicas contrapuestas. Cuando esto ocurre, se puede actuar de dos formas: Una, llevar el debate al seno de los militantes del partido para que decidan. Dos, por temor al resultado, eludir el debate y transformarlo en un entramado represivo-judicial establecido por el grupo mayoritario dentro de las élites partidarias, léase Buró Político y Cúpula militar.
Las referencias de críticas realizadas desde los Círculos Cristianos Populares, Consejos, Comités, Comisiones, Soviets, Células, etc., hacia sus respectivas dirigencias han sido tildadas de herejía y sometidas a diversas presiones para abjurar de sus hechos y pensamientos, dándole el nombre de “autocrítica”, convirtiendo con ello dicha autocrítica en un ejercicio ejemplarmente contrarrevolucionario con el subterfugio de que el ”fin justifica los medios”, creando un auténtico abismo entre fines y medios, lo cual es antagónico al fin propuesto de una sociedad más justa, equitativa, libre, en la cual la persona humana fuera el sujeto de la historia y dejara de ser objeto de quienes circunstancialmente detentaran cierta dosis de poder.
Tras la pérdida de credibilidad del discurso religioso, las Iglesias occidentales, para mantener un consenso en sus filas han aceptado que sus fieles pudieran ejercer la crítica sin que por ello se vieran anatematizados, llegando a la conclusión que dicha crítica no debilitaba el poder real sino que lo fortalecía al no expulsar de sus redes a los heterodoxos, creando una caricatura de democracia interna que no afecta el dominio.
En un sistema verticalizado, como el de las Iglesias y formaciones políticas, el flujo puede ser ascendente o descendente, y depende de la trayectoria de dicho flujo que los conceptos de crítica y autocrítica pueden tener una consideración de revolucionarios o contrarrevolucionarios. Cuando la crítica y autocrítica es elaborada y puesta en práctica exclusivamente por el vértice que se autoconsidera el único legitimado para poseer el “Santo Grial” ideológico, deja de tener sentido.
Un ejemplo: Durante el curso de adoctrinamiento que realicé en el Instituto Superior de Ciencias Sociales del PCUS (Moscú 1987) dentro de las diversas materias que se impartían (filosofía, economía, derecho, historia, lucha de clases, relaciones internacionales, etc.) destacaban los conceptos crítica y autocrítica elaborados desde la alta burocracia partidaria a partir de la llamada uskoréniye (aceleración), manipulación conceptual insidiosa que sustituyó el concepto de Andrópov aceleración de los cambios científicos y tecnológicos, por el más vago, difuso y potencialmente peligroso concepto de aceleración del desarrollo económico y social aprobado en el XXVII Congreso del PCUS, que englobaba la refundación económica (перестройка), la transparencia (гласност) y la nueva mentalidad en las relaciones internacionales (novyy podkhod k mezhdunarodnym otnosheniyam). Los mismos autores de la crítica eran los de la autocrítica, para establecer una línea acorde con los oscuros intereses políticos, económicos y sociales de los miembros de la dirección del PCUS del momento.
Partiendo de una supuesta crítica al capitalismo, defendían la necesidad de unidad del movimiento obrero internacional para enfrentarlo. La crítica se basaba en los errores cometidos por Lenin con la creación de la Tercera Internacional que había fragmentado la unidad del movimiento obrero. La autocrítica se basaba en la necesidad de recomponer dicha unidad y para ello era preciso volver a los orígenes, es decir a los postulados y organización de la Segunda Internacional. Esto era el acto final de un largo período de abandono de cualquier ilusión transformadora.
Estas disquisiciones teóricas no eran en absoluto fruto de una aportación de los soviets de obreros y campesinos, ni del sentir, pensar y sufrir de los abnegados militantes del PCUS, ni de millones de comunistas esparcidos por el mundo, en un flujo ascendente desde la base hasta las altas estructuras, sino que era una formulación impuesta unilateral y verticalmente desde una estructura social burocrática creada a lo largo de años, cuya síntesis era el pleno dominio del Politburó del PCUS.
Este modelo se trasladó al conjunto de los partidos comunistas del mundo.
En el campo del pensamiento y acción revolucionaria, socialismo, comunismo, anarquismo… cuando se ha tenido la intención de hurgar el pasado reciente, para extraer lecciones que puedan ser utilizadas en el presente, con una perspectiva de futuro, aparecen unas problemáticas que han sido una constante a lo largo del siglo XX.
Por un lado, toda una tradición de mirada superficial, de consigna vacía, de aceptación de cualquier postulado aunque éste entrara en contradicción con las bases teóricas que se decía defender. El motivo de dicho comportamiento tendríamos que buscarlo tanto en cuanto al poco afán militante para pensar con cabeza propia (el ejercicio de pensar, que decía Fernando Martínez Heredia) y la tranquilidad que comporta el hecho de tener total confianza con las directrices emanadas de los correspondientes órganos “superiores” que, en momentos determinados habían acertado en algunas de sus decisiones. Confianza ciega en los dirigentes, más que en la raíz ideológica de la cual se decían portadores, y cuando ha quebrado algún proyecto, la respuesta más fácil -que no la más cuidadosa- ha sido la culpabilización de estos dirigentes con varios despectivos nombres, (traidores, vendidos, etc.) pero que al fin no se han buscado los motivos de fondo, entre ellos el análisis de una trayectoria.
Pero también han habido comunistas, militantes revolucionarios, que han intentado con su crítica, dejar patente, no una vuelta atrás, sino un intento de reflexión que fuera algo más allá de la superficialidad, sobre la posibilidad que el camino seguido no fuera lo mejor para avanzar hacia la transformación social. Pero las arteriosclerosis partidarias, al no disponer de argumentos para contradecir los fuertes razonamientos puestos sobre la mesa, han utilizado el recurso de calificar a dichos militantes de herejes, con lo cual se ha bloqueado la posibilidad de un proceso de rectificación de errores. Contradicción flagrante con el pensamiento de Marx que planteaba un imperativo ético – político que prefiguraba su posición crítica frente a la civilización del Capital: “Subvertir todas las relaciones sociales en las cuales el ser humano es un ser envilecido, humillado, abandonado, despreciable”.
Desgraciadamente la utilización malévola de la crítica y la autocrítica ha comportado un imperativo ético-político totalmente contradictorio al pensamiento marxiano, lo cual ha sido un elemento más de los muchos que han llevado a la casi desaparición de la ética revolucionaria, de las formaciones comunistas y el repliegue de sus residuos alrededor tan solo de inmediatas reivindicaciones, que en nada pueden diferenciarse de cualquier otro colectivo agredido por la ofensiva permanente del capital.
Dentro de este proceder, y paralelamente a la esclerosis teórica anclada un siglo atrás, podemos ver las constantes alabanzas de algunos partidos comunistas occidentales al descomunal desarrollo tecnológico y militar de Rusia, Bielorrusia, China, República Democrática de Corea, Viet Nam, a sus algoritmos de IA, al incremento de la capacidad de consumo de la población… pero ninguna referencia al desarrollo del marxismo, a las ciencias sociales, a la ética, a la construcción del “hombre nuevo”, ni atisbo de cualquier intención de transferencia de decisiones desde las instancias del Estado y del Partido al proletariado.
Un proletariado que no sé hasta qué punto ha quedado atónito cuando por ejemplo en Viet Nam en el 2023: “El presidente de Vietnam, Nguyen Xuan Phuc, segundo al mando del Partido Comunista, presentó su renuncia voluntaria. También se retiró su pertenencia al Politburó, después de que dos viceministros fueran apartados del máximo órgano a finales de diciembre por escándalos de corrupción” https://www.asianews.it/es/sudeste-asiatico/vietnam/dimite-el-presidente-nguyen-xuan-phuc-numero-dos-del-partido-comunista
Pero en el 2024, “El Gobierno informó el miércoles 20 de marzo que aceptó la renuncia del presidente Vo Van Thuong luego de que supuestamente violara las reglas del partido y agregó que esas deficiencias habían impactado negativamente a la opinión pública, afectando la reputación del Partido, del Estado y de él personalmente… En una sesión especial, el Comité Central también destituyó a Thuong de sus cargos en el partido, después de que fuera acusado de violar el reglamento de la formación comunista, informó el diario Tuoi Tre… Thoung fue nombrado presidente en marzo del año pasado, en sustitución de Nguyen Xuan Phuc, quien dimitió un mes antes por prácticas corruptas ocurridas bajo su mando.” https://www.france24.com/es/asia-pac%C3%ADfico/20240320-el-presidente-de-vietnam-renuncia-tras-ser-se%C3%B1alado-de-violar-las-reglas-del-partido-comunista
¡Dos Presidentes destituidos por corrupción en dos años!
En el mismo 2024, 38 directores y subdirectores generales fueron sancionados por actos de corrupción (entre ellos, 14 que recibieron amonestaciones, 13 que recibieron advertencias y 11 que fueron despedidos) y se formularon recomendaciones para recuperar más de 292 mil millones de VND (Dong Vietnamita), de los cuales solo se han recuperado 30,6 mil millones.
Y en este 2026, Hoang Trung, exviceministro de Agricultura y Desarrollo Rural, y Nguyen Quang Hieu, subdirector del Departamento de Cultivos y Protección Vegetal, habrían incurrido en abuso de poder para permitir políticas contrarias a la legislación, y crear “licencias adicionales” en beneficio de intereses particulares para obtener ganancias ilícitas de cuantía especialmente elevada. https://es.vietnamplus.vn/procesan-por-corrupcion-a-exviceministro-de-agricultura-y-medio-ambiente-de-vietnam-post240488.vnp
En China, en el 2017, los ex altos cargos cuyas cabezas rodaron en la campaña contra la corrupción, incluyen a Zhou Yongkang, ex jefe de seguridad y miembro del Comité Permanente. Otros fueron Bo Xilai, ex Ministro de Comercio y Gobernador de la provincia de Liaoning, y Sun Zhengcai, un exsecretario del partido de Chongqing que había sido visto como un posible sucesor de Jinping.
En Bielorrusia solo en 2022 se revelaron 1.500 delitos de corrupción y se condenaron más de 700 funcionarios, dato que significó un aumento de 19,2% con respecto a 2021. El mayor número de acusados fue procesado por malversación de fondos y abuso de poder oficial. https://misionverdad.com/globalistan/como-se-trata-la-corrupcion-en-china-rusia-iran-y-bielorrusia
Cuando se tiene que informar de algunas corrupciones, cuando ya no se pueden resolver calladamente, es un indicativo que su monto ha sobrepasado la línea de corrupción aceptada como “natural” interna tanto del partido respectivo, como del Estado. Pero la pregunta debe ser ¿Porqué se ha llegado a esta situación? ¿Qué la ha engendrado? ¿Qué relación tiene la corrupción con la ética comunista?
Dice el dicho popular que el pescado se empieza a pudrir por la cabeza, y en un paralelismo político podemos decir lo mismo cuando en un sistema organizativo completamente verticalizado, el flujo de decisiones solamente corre en dirección descendente. Este funcionamiento es uno de los pilares de la corrupción al no existir la posibilidad de control desde las estructuras de base. Y cuando se desvela el entramado corrupto –económico, político o ideológico-, es fruto de enfrentamientos internos de las cúpulas dirigentes, dejando en la total oscuridad a la llamada militancia.
Así como una de las propuestas para una sociedad comunista, el “deber ser”, consiste en traspasar el poder del Estado a la sociedad organizada, en las formaciones comunistas, tomando ejemplo de lo que defienden en teoría, sería necesario un traspaso del poder de los burós políticos, comités centrales, comités ejecutivos, etc., hacia la base militante, y que fuera ésta la autora de la crítica, modificando el flujo hacia un sentido ascendente.
Según Evgeni Pasukanis, “La constitución del ciudadano alienado es imprescindible para la existencia del Estado. De aquí viene que lo importante no sea solo lo que el Estado hace, sino también la forma en que lo lleva a cabo. En ambos casos, la neutralidad no tiene cabida, puesto que cada aspecto de la organización y accionar estatal expresa y refuerza su naturaleza de clase”.
Podemos trasladar estas consideraciones del Pasukanis al funcionamiento de la inmensa mayoría de partidos comunistas y de la llamada izquierda en general, y tras un serio análisis determinar si la constitución de la docilidad militante refuerza, o debilita su naturaleza de clase, o si es la condición “sine qua non” para la supervivencia de los llamados órganos superiores. Ejemplarizante fue la frase lanzada por el entonces vicesecretario general del PSOE, Alfonso Guerra, de que “el que se mueva, no saldrá en la foto”.
Repensar hoy estas consideraciones, cuando sin suficiente reflexión, hay formaciones comunistas que se solidarizan con “Estados o Gobiernos”, independientemente del color con que se pinten, sin analizar ni cuestionar en absoluto sus bases ideológicas y políticas, tan solo mirando de reojo algunas pomposas y vacías declaraciones institucionales de antiimperialismo, que esconden una cruda realidad: la defensa del capitalismo en sus mismos países, alejándose del principio insoslayable de “Proletarios del mundo, uníos”, transformando este grito de esperanza, en el de “Estados antiimperialistas, uníos” en un intento de agrupar a tirios y troyanos para una batalla, pero no una lucha de clases contra el capital, sino una lucha feroz de mercaderes en plena competencia, en la cual hay un perdedor seguro:
El proletariado mundial.
Josep Cónsola
Agosto 2026




