Gente biempensante, del PSOE y de sus socios de izquierda Unida y otros que viven holgadamente de los presupuestos del Estado, es decir de lo que aportamos los trabajadores y jubilados a través de las deducciones monetarias del IRPF para pobres, se rasgan las vestiduras por la parafernalia de acoso y derribo del gobierno, a manos de los llamados Tribunales de Justicia.
La última perla de este teatro ha sido escenificada por la Embajada estadounidense en España, que ha “hecho llegar” a los Tribunales “pruebas” de la corrupción de ciertos miembros de la estructura del PSOE. Al parecer el gobierno norteamericano está enfadado con el gobierno del PSOE por tres razones: Una, que no asume en su totalidad la de gasto armamentístico exigida por Estados Unidos (aunque sí un por ciento importante). Dos, el posicionamiento verbal del gobierno del PSOE respecto a los crímenes en Gaza. Tres, la prohibición de utilizar las bases de Rota y Morón para los ataques a Irán.
Esta izquierda a la sombra del PSOE, tienen razón al describir el entramado judicial como una especie de golpe de estado blando para obligar la convocatoria de unas elecciones anticipadas al calor de los procesos judiciales, con una campaña electoral basada en las tramas de corrupción, lavado de dinero, cobro de comisiones a cambio de favores, etc.
Pero debemos pensar tranquilamente porqué esta parafernalia se ejecuta en este preciso momento, cuando las pruebas de las redes de corrupción hace años que eran conocidas por los servicios secretos y a buen recaudo hasta el momento de hacerlas públicas. Mientras el gobierno de turno español, lamía las botas del entramado norteamericano de los Biden, Harris, Obama, Clinton…, todas las informaciones de las que disponían los servicios secretos norteamericanos estaban en el fondo de un cajón.
Los norteamericanos no han inventado nada, tal vez incluso han copiado algunos ejemplos de los servicios secretos españoles, ya desde la época de Carrero Blanco y la estructura del SECED articulada por él. La tesis doctoral de Carlos Barrachina “El papel de los militares en la transición política española”, incluye una enorme información proveniente de fuentes y grabaciones de personal político y militar del momento. Entre ella, el autor sitúa el “Archivo Jano”, nombre relacionado con el Dios de las dos caras. Y la finalidad de dicho archivo, en su momento, era el de disponer de centenares de fichas actualizadas de personas de todos los ámbitos (empresariales, políticos, económicos, sindicales, culturales) que pudieran jugar un papel determinante en la llamada transición española. Por lo tanto, los servicios secretos españoles disponían de abundante información, entre ella de las corruptelas, para utilizarla como elemento de presión o destrucción personal, si alguien intentaba saltarse el gran pacto social de la transición.
Según los artífices de la transición, estos archivos, así como los de las personas políticamente peligrosas, se habían eliminado. MENTIRA, simplemente estaban, al igual que los norteamericanos a que hacía referencia, en el fondo de un cajón a buen recaudo, para utilizarlos en cualquier momento, por más años que pasasen.
Hemos podido comprobarlo en Catalunya. La “fortuna” del clan Pujol escondida en bancos extranjeros, era de conocimiento de los servicios secretos españoles desde hacía un montón de años. La opacidad de la quiebra de Banca Catalana, zanjada son ningún tipo de responsabilidad penal ni política fue a cambio de disponer en Catalunya de un gobierno autonómico dócil, gobernada por un símil de pastor respecto al rebaño de ovejas. Mientras el pastor mantenía el rebaño tranquilo, suculentas prebendas llenaban los bolsillos del “clan Pujol” y sus allegados políticos.
Pero cuando llegó una cierta inquietud, al rebelarse algunas ovejas, enarbolando banderas “esteladas” y ni el pastor ni sus perros podían reconducir el rebaño, entonces, como por arte de magia aparecieron una serie de presuntos delitos tanto por parte del pastor como de sus ayudantes, que si los millones en Andorra, que si las comisiones cobradas por los hijos y cónyuge del pastor, que si el 3%…, nada actual, sino tota la retahíla de una vida dedicada al robo de las arcas públicas.
No ha sido solamente en Catalunya, el País Vasco también y las quiebras bancarias de las que el PNV se ha enriquecido, han quedado en el limbo. Todos los gobiernos de España: Unión de Centro Democrático, PSOE, Partido Popular, sabían muy bien lo que robaban ellos y sus teóricos adversarios y a cambio del silencio unos acuerdos en el mercado parlamentario, pero como se trata de un mercado y de mercaderes, la competencia juega un papel importante y a veces, cuando no hay suficiente acuerdo en las cuotas de mercado, se libra una feroz batalla para debilitar al contrincante. Y en esto estamos ahora.
Cada cual dispone de “soldados” en los ámbitos de la judicatura, de la prensa, de la policía, que son los encargados de “descubrir” las podredumbres, de “impartir justicia”, de “informar” al público. Según estos ejércitos en la sombra, dispongan de más o menos artillería, así sobresaldrán con mayor o menor publicidad los contenidos de los basureros de las diversas formaciones políticas o sindicales.
Si los sindicatos mayoritarios apuestan por coincidir con las propuestas patronales y gubernamentales, a desdén de las repercusiones negativas para el proletariado, no es solamente por las ingentes cantidades de dinero que les son remitidas a costa también de los presupuestos del estado, sino en gratitud por el silencio de sus corruptelas que, mientras como el “clan Pujol” en Catalunya, mantengan al proletariado español tranquilo, no han de sufrir que se haga pública cualquier acto delictivo que realicen (pensar un caso olvidado, el de las especulaciones inmobiliarias de la cooperativa de viviendas de UGT).
Los servicios secretos, si no supieran al detalle toda la podredumbre que acompaña a Sus Señorías y amigos, no serían servicios secretos. Y como están al servicio del poder, -que no del gobierno- “descubren” por arte de magia, cuando se les ordena, una parte de la basura que tienen almacenada. Por lo tanto no debe extrañarnos el rifirrafe actual sobre cobros, pagos sobornos, tráfico de influencias, amenazas, evasión de capitales, etc., que una vez amainada la tormenta todo quedará en el olvido y nadie resarcirá ni un céntimo de lo robado, pero todos contentos: los funcionarios de la Justicia dirán que han cumplido con su tarea, los cuerpos policiales también, los medios de comunicación dirán que han sido “objetivos”, y los ladrones, tras una pequeña pausa, obtendrán el visto bueno para seguir robando.
Josep Cónsola
Junio 2026




