Una cosa es ser pobre en una comunidad de productores con trabajo para todos; otra, totalmente diferente, es serlo en una sociedad de consumidores cuyos proyectos de vida se construyen sobre las opciones de consumo y no sobre el trabajo. La capacidad profesional o el empleo disponible, si en otra época “ser pobre”, significaba estar sin trabajo, hoy alude fundamentalmente a la condición de consumidor expulsado del mercado. (Zygmunt Bauman. Trabajo, consumismo y nuevos pobres)
Según Gunnar Myrdal, la economía actual no necesita una fuerza laboral masiva: aprendió lo suficiente como para aumentar no solo la rentabilidad sino también el volumen de su producción, reduciendo al mismo tiempo la mano de obra y los costos. Al mismo tiempo, la obediencia a la norma y la “disciplina social” queda asegurada por la seducción de los bienes de consumo.
Christopher Lasch, en 1979, escribió un interesante libro cuyo título era “La cultura del narcisismo”, en él, habla de la satisfacción con las siguientes palabras: “La satisfacción depende de tomar lo que se desea en lugar de esperar lo que es correcto recibir”. Los consumidores frustrados, son aquellos cuyos recursos no alcanzan a satisfacer sus deseos.
Estados Unidos, con unos niveles de pobreza alarmantes y con la posibilidad de disponer de armas de fuego. En Estados Unidos hay más armas que personas, existen 393 millones de pistolas o rifles en manos de civiles, en un país que tiene registrado como población total 328,2 millones de personas, según datos del Instituto Nacional de Justicia.
No se produce ninguna rebelión. La represión juega su papel, sin duda, pero hay dos elementos que son fundamentales para entender la sumisión: El sistema educativo y la asistencia social. Hace ya más de doscientos años que estos dos elementos fueron puestos a prueba con los aborígenes indios y hoy, las llamadas reservas en trámite de desaparición, no han sido focos de rebeldía, sino focos de degradación. No ha tenido problemas el gobierno a la hora de suministrarles drogas y alcohol, ni a la hora de destinar ingentes cantidades de asistencia social.
Del mismo modo los programas de asistencia social, que en el año 2022 tuvieron un montante de 1,19 billones de dólares, representando cerca del 20% del GASTO TOTAL FEDERAL. Pero no es un gasto, es una inversión para paralizar y adormecer la población.
En el mismo año, el SNAP (programa de alimentos) con ocho integrantes llegaba a percibir 1.751 dólares mensuales si sus ingresos no eran superiores al llamado “nivel de pobreza” fijado en 24.858 dólares para una familia de cuatro miembros. La TANF (asistencia a familias necesitadas) depende de cada Estado, varia de 160 dólares a 650 mensuales. En síntesis, en Estados Unidos 47,6 millones de personas reciben asistencia social que representan 23 millones de hogares. https://www.usa.gov/benefits
Estados como Arkansas, Virginia Occidental y Kentucky dedican más de una cuarta parte de sus presupuestos a gastos de asistencia social, lo que probablemente se deba a que tienen una mayor población de residentes con bajos ingresos que pueden acogerse a programas de asistencia federal administrados por el estado, como TANF. https://commodity.com/es/blog/estados-bienestar/
En la Unión Europea se establecen nueve elementos de consumo básico en los hogares. https://www-eapn-eu.translate.goog/what-is-poverty/how-is-poverty-measured/?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=rq#living-below-the-poverty-line-the-arop-indicator
Si una familia carece de, al menos, cuatro de estos nueve elementos, se considera vive en una situación de pobreza:
- No poder permitirse irse de vacaciones al menos una semana al año
- No poder permitirse una comida a base de proteínas (carne o pescado) al menos cada dos días
- No tener capacidad para afrontar gastos imprevistos de 650 euros
- No poder permitirse mantener la vivienda con una temperatura correcta
- No poder permitirse un coche
- Haberse retrasado en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal (hipoteca, alquiler, luz, agua…) o en compras a plazos
- No poder permitirse un teléfono
- No poder permitirse un televisor
- No poder permitirse una lavadora
Así el “pobre” según la Unión Europea, es aquella persona que no va de vacaciones, que no tiene televisor, ni coche, ni calefacción en invierno ni aire acondicionado en verano.
Cuando escribí unas consideraciones que denominé Pan, Circo y Paz social, lo encabezaba con una referencia de Juan Antonio Jiménez Sánchez. (Poder imperial y espectáculos en occidente durante la antigüedad tardía) que decía: ““panem et circenses…”· no es hasta el gobierno de Trajano que esta ideología se define con claridad por vez primera. Frontón, al alabar la sabiduría política de este emperador, habla de “annona et spectacula”, reconociendo que estos dos elementos son las cosas que no pueden faltar al pueblo romano si se le quiere tener sujeto. Por tanto, una de las cualidades de la ciencia política consistirá en no descuidar a los profesionales del mundo del espectáculo… El resultado de esta política fue todo un éxito. La sociedad romana vivía pendiente de los espectáculos y de la distribución de alimentos.”
El tiempo se ha congelado: fútbol a diario. Grandes conciertos gratuitos y ensordecedores. Carreras de motos y coches. Prides y otras lindezas. Y 400€ anuales para todos los que cumplen 18 años, cuyo importe pueden utilizarlo para comprar juegos por internet o acudir a espectáculos y conciertos.
Como valores ilustrativos, según la información que proporciona la Encuesta de Condiciones de Vida del año 2023, el valor del umbral de riesgo de pobreza de un hogar en España de una sola persona se situó en 10.989,5 euros anuales. Una persona con unos ingresos anuales por unidad de consumo inferiores a los valores del umbral de pobreza se considera que está en riesgo de pobreza relativa. https://www.ine.es/ss/Satellite?L=en_GB&c=INESeccion_C&cid=1259925418075&p=+1254735110672&pagename=ProductosYServicios%2FPYSLayout¶m1=PYSDetalle¶m3=1259924822888
La evolución de la inversión social en los presupuestos estatales de España (servicios sociales) ha tenido un incremento extraordinario, ha pasado de 2.630 millones de euros en el 2018, a 7.117 millones en el 2023. Integran estos servicios sociales el IMV (Ingreso mínimo vital), el Complemento a la infancia del IMV, la tarjeta monedero de 130€ a 220€ mensuales, y los pagos únicos de 1000€. Aparte, las ayudas al alquiler y otras menudencias. El voto no es gratuito, y la tranquilidad social tampoco.
Y en colaboración con empresas, iglesias, fundaciones y asociaciones, ropas y alimentos distribuidos gratuitamente.
El Discurso de la Servidumbre Voluntaria, atribuido a Etienne de la Boétie reflexiona sobre lo mismo: “La astucia de los tiranos consiste en embrutecer a sus súbditos, jamás quedó tan evidente como en lo que Ciro hizo a los lidios. Tras apoderarse de Sardes, capital de Lidia y hacer prisionero a Creso, le llevaron la noticia de que los habitantes de Sardes se habían sublevado. Los habría aplastado sin dificultad inmediatamente; sin embargo al no querer saquear tan bella ciudad, ni verse obligado a mantener un ejército para imponer el orden, se le ocurrió una gran idea para apoderarse de ella: montó burdeles, tabernas y juegos públicos, y ordenó que los ciudadanos de Sardes hicieran uso libremente de ellos. Esta iniciativa dio tan buen resultado que jamás hubo ya que atacar a los lidios por la fuerza de la espada”
Cuando la llamada izquierda pontifica sobre la miseria, pobreza, vulnerabilidad, etc., alude a lo que Christopher Lasch denomina satisfacción, es decir se equipara la pobreza a un déficit de satisfacción. Un déficit para colmar satisfacciones de aquello que se desea tomar, aunque no se haya merecido recibir. Una de las definiciones de socialismo o comunismo es “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad”, pero con la premisa de dar algo, de contribuir en algo. No por el hecho de disponer de un carnet de nacionalidad o de residencia, que al parecer es la reclamación de la izquierda, se tiene derecho a colmar la satisfacción sin la exigencia de ninguna contrapartida, bueno, sí, la contrapartida es formar parte del ejército civil que legitima el poder, por podrido que sea éste.
Jóvenes izquierdistas reclaman pisos para jóvenes, emancipación, etc. pero dichos jóvenes no están dispuestos a formar parte de los trabajadores de la construcción, de los que crean los pisos. ¡Qué construyan otros!
Si valoramos el grado de satisfacción cuando dichos retoños acceden a una vivienda, podemos llegar a la conclusión de que no se la merecen, tan solo quieren consumirla, pero no elaborarla. Lo mismo podemos hablar de otros consumos, ropa, pero no están dispuestos a trabajar en una fábrica textil donde se fabrica.
Entonces podemos llegar a la conclusión que el grado de satisfacción depende de apropiarse del trabajo de otros. La cúspide del nihilismo, que puede conducir a peligrosas situaciones.
Wilhelm Reich, en Psicología de masas del fascismo, alertaba que “El fascismo penetra en los trabajadores por dos caminos: el cauce de eso que se llama el «lumpenproletariado» gracias a una corrupción directamente material, y por el cauce de la «aristocracia obrera» tanto por medio de la corrupción material como por el de la influencia ideológica.”
Seguramente estas consideraciones de Wilhelm Reich, a casi un siglo de diferencia, podemos constatarlas hoy con cierta similitud. El discurso sobre la pobreza, tan traído y llevado tanto por las organizaciones de izquierda como de derechas, por las Iglesias y por las fundaciones y organizaciones caritativas, tiene algo en común.
Por parte de la izquierda, la pobreza, la miseria, nos conducirá a la revolución, por lo tanto hemos de poner énfasis en la descripción, real o ficticia, de la misma y relacionarla estrechamente con la base económica, con las crisis, con el desempleo, con la falta de alimentación, con la falta de vivienda, con la falta de vacaciones,… Pero piensa poco en las influencias ideológicas que recibe el proletariado, desde las prestaciones de asistencia social, a través de los canales televisivos y de los mensajes e imágenes, reales o trucadas, de ciertos acontecimientos.
Todo lo que se reclama como un “derecho”, debe tener en cuenta que los derechos hay que ganarlos, y la inmensa mayoría de ellos han sido ganados tras arduas luchas por parte del proletariado para conseguirlos. Nunca regalados: Reducciones de jornada de trabajo, mejoras retributivas, derecho de voto, libertad de circulación, de asociación, libertad de expresión, seguridad social, pensiones,… No han sido regalados, han sido conquistados a costa de múltiples sacrificios, y aprovecharse de ello sin contribuir a mejorarlo, para obtener una satisfacción, es apuñalar por la espalda a los que han aportado algo para conseguirlo. Es una satisfacción a costa del esfuerzo de otros.
Josep Cónsola
Noviembre 2025




