¿SOBERANÍA?

“El esclavo que no es capaz de asumir su propia rebelión no merece que nos apiademos de su suerte”. Thomas Sankara

El concepto de soberanía se ha fundado históricamente sobre tres pilares: exclusividad territorial (fronteras), autonomía fiscal (moneda, presupuesto y aranceles) y cohesión narrativa (historia, idioma y tradiciones)

Estos tres elementos determinantes de la soberanía han sido hechos trizas. Han desaparecido las fronteras y con ellas las limitaciones a la entrada de capitales, mercancías y personas. La OMC ha roto las fronteras comerciales. En la Unión Europea han desaparecido las unidades monetarias autóctonas y con ello su utilización para efectuar cambios flotantes según el momento, y los presupuestos deben ser autorizados por la Comisión Europea en sintonía con el Fondo Monetario Internacional. La historia se ha reescrito, se han impuesto unos contenidos curriculares dictados por el llamado Plan Bolonia, se exaltan los idiomas foráneos y se han insertado tradiciones ajenas.

A nivel internacional, los flujos de capitales pueden determinar la economía de cualquier país y las políticas crediticias del Fondo Monetario Internacional, imponer condiciones a la industria, agricultura, salarios, pensiones, etc. Las Leyes, el conjunto de la legislación nacional limitada o impuesta por instancias foráneas: Tribunal Penal Internacional, Tribunal de Justicia de la Unión Europea o el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, todos ellos al servicio del capital trasnacional.

¿Qué queda de la soberanía, de la capacidad de decisión? Siempre queda la autonomía para aplicar medidas represivas, con lo cual el Estado no deja de ser más que un mero policía, ya que ni tan solo el ejército tiene independencia operativa sino que está a las órdenes de una superestructura militar como la OTAN.

En definitiva, una soberanía mediatizada en un símil de lo que planteó Juan Downey el autor de la arquitectura invisible, refiriéndose al acto de “envolver lo invisible mientras se extiende el campo de operación fuera del espectro visible”

Pero el discurso político, lo mismo de derechas como de izquierdas, obvian esta especie de Enmienda Platt, presente, tácita o explícitamente,  en las constituciones de una gran parte de países del mundo. Si esto es así, ¿Dónde residen las soberanías? ¿Están ubicadas en un espacio físico? O ¿Están ubicadas en un espacio virtual o en las Bolsas de Valores? ¿Cuáles son sus límites?

Las órdenes dictadas por los miembros permanentes y con derecho a veto del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China) tienen potestad para destrozar cualquier país, asesinar o aniquilar parte de su población, determinar si cualquier país está considerado terrorista o no…, pero de estos cinco países, sus respectivos gobiernos están asimismo subordinados a  estructuras financieras, culturales  y militares que sobrepasan las decisiones de los respectivos gobernantes de turno.

Entonces ¿Quién controla realmente dicho Consejo de Seguridad? Casi acertaríamos si pusiéramos nombres: Banco Industrial y Comercial de China limitado (Zhōngguó Gōngshāng Yínháng), Bank of China (Zhōngguó Yínháng), El Grupo Hormiga (Mǎyǐ jítuán), JP Morgan, Club Bilderberg, BlackRock, United States Steel Corporation, NVIDIA, Alphabet, Microsoft, Amazon, Lockheed Martin, General Dynamics, Rosoboronexport, Rostekh, UnitedHealth, Gazprom, BNP Paribas, AstraZeneca, … Y Arquero Daniels Midland, Bunge, Cargill, Dreyfus (ABCD, que controlan alrededor del 70% del comercio mundial de cereales). Estas cuatro últimas, más la multinacional china Sinograin, determinan cuantos millones de personas morirán en el mundo por falta de pan.

En el 2023 China era el mayor importador de cereales del mundo, con el 40% de la cuota de mercado, superando en un 23% a México. Cada vez que China compra soja, mueve el mercado mundial. Pero detrás de muchas de esas operaciones hay una empresa poco conocida fuera de Asia que cumple un rol clave para asegurar una reserva alimentaria del país más poblado del planeta: Sinograin, la compañía cuyo nombre formal es China Grain Reserves Group, es el brazo operativo del Estado chino encargado de administrar las reservas estratégicas de granos y aceites vegetales aunque sea a costa de la hambruna en otra parte del mundo. https://bichosdecampo.com/quien-es-sinograin-el-gigante-estatal-que-guarda-mas-de-90-millones-de-toneladas-de-granos-para-alimentar-a-china/

¿China, con derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, es soberana?

DE LA SOBERANÍA A LA PRIORIDAD NACIONAL   

Si políticamente, culturalmente, económicamente y militarmente no existe soberanía en cualquier país, a pesar de las pomposas declaraciones públicas. Además tampoco existe soberanía alimentaria, ya que ésta queda a expensas de las decisiones de los miembros Permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Ahora podemos hacer una pregunta y buscar una respuesta ante el eslogan de las fuerzas conservadoras y reaccionarias españolas de “Prioridad Nacional”, copia y calco de los eslóganes Francia primero, o los de Italia primero.

Dichas fuerzas circunscriben este concepto al tema de la inmigración, soslayando el entreguismo de la economía, la educación, la cultura, la justicia, la salud, etc.,  a organizaciones totalmente foráneas, la contribución de las cuales no es precisamente la defensa de la identidad nacional, sino la extracción del máximo beneficio y la penetración del colonialismo anglosajón desde la más tierna infancia a través de contenidos curriculares, juegos, cuentos infantiles, películas, alimentación…, pasando por la adolescencia mediante modas, músicas, bebidas, drogas, lenguajes…, llegando a las personas adultas tras haber pasado estas etapas vitales, las cuales han percolado en sus cerebros todo el entramado ético del capital transnacional y su propuesta de gobierno mundial.

Desde esta óptica, debemos considerar el concepto de “Prioridad Nacional” para establecer una batalla frontal, no contra la inmigración, sino contra la penetración del capital transnacional que destruye o subordina nuestra política, economía y cultura. Esta debe ser la gran diferencia entre los postulados de las fuerzas reaccionarias y las fuerzas revolucionarias.

El problema reside en que la ideología de lo “políticamente correcto” ha hecho mella en las organizaciones revolucionarias y con ello se han sometido y arrodillado, por miedo al qué dirán, a los dictados de la izquierda woke, izquierda caviar, izquierda rosa, etc., olvidando el necesario análisis independiente basado en las premisas materialistas que nos dejó el legado de Marx.

Y estas fuerzas revolucionarias, que durante decenios han defendido con uñas y dientes la construcción del “socialismo en un solo país”, concepto acertado o erróneo pero que no es tema para abordar en este escrito, ¿Cómo es que no son las primeras en defender la “Prioridad Nacional” en la lucha contra las órdenes del capital transnacional en todos sus aspectos, y dejan que las fuerzas reaccionarias se apoderen de este concepto, tergiversándolo y dirigiéndolo solamente hacia las capas más pobres de la sociedad?

Hemos de ser conscientes que mediante las agresiones cibernéticas, ampliadas por los algoritmos de la inteligencia artificial, presentes en cada aparato de telefonía móvil y con ello la penetración en los cerebros de la inmensa mayoría de la sociedad, no es tarea fácil contrarrestar tanto los mensajes reaccionarios como los de la izquierda woke partidaria de los mayores esperpentos.

Entonces, las preguntas deben ser ¿Qué hacer?, ¿Cómo hacerlo?, ¿A quién dirigirnos? Pues no disponemos de puntos de referencia geopolíticos a los cuales acudir, ni podemos copiar y pegar consignas o panfletos de hace más de cien años. Nos enfrentamos hoy a retos que ni tan solo podían imaginar los pioneros teóricos y prácticos de la lucha revolucionaria, acertados seguramente en su momento histórico, per alejados de nuestra realidad circundante.

Una tarea primordial sería la construcción de una o varias Universidades Proletarias, Universidades Comunistas, en las cuales poder analizar metódicamente el momento histórico que vivimos, dotar a los participantes de elementos para aprender a pensar y no solamente a seguir consignas. Esta propuesta no tiene nada que ver con la ristra de las llamadas Universidades Populares, nutridas con subvenciones estatales. Subvenciones condicionadas a mantenerse siempre dentro de los márgenes “Políticamente correctos”.

Precisamos Universidades en las cuales la filosofía, la economía, la historia, la cultura, estuvieran presididas por el materialismo y como complementos teóricos de las acciones concretas. ¿Es posible dicha construcción? Algunos alegarán que para ello hace falta dinero y las organizaciones que se reclaman del comunismo no disponen de ello. Pero a continuación hay que preguntar ¿Y los militantes que se reclaman del comunismo, están dispuestos a poner su patrimonio al servicio de esta propuesta? Porqué una cosa es enarbolar una bandera o gritar una consigna y otra es desprenderse de bienes materiales en aras a un proyecto revolucionario. Y desgraciadamente el concepto de “sacrificio”, término que puede interpretarse como un acto de valentía para avanzar hacia un futuro mejor a través del esfuerzo y una actitud determinante para poder alcanzar metas a largo plazo invirtiendo motivación, energía y recursos en el presente.  Concepto abandonado y con él se ha ido disolviendo la posibilidad de transformación revolucionaria de la sociedad capitalista.

Hay algo que no acaba de cuadrar en los discursos: se alaban los martirologios de revolucionarios de otros países, en un símil del catálogo de mártires de la Iglesia Católica, de sus heroicidades, de sus resistencias, pero no se plantea lo mismo para nuestro país, no se defiende la “Prioridad Nacional” en la lucha revolucionaria cueste lo que cueste. Deberíamos pensar en ello, pues cuando con nuestro discurso pretendemos acercarnos al proletariado y le ponemos como ejemplo lo que hacen los revolucionarios de otras latitudes, pero no lo que hacemos nosotros, por poco inteligentes que sean las personas a las que nos dirigimos, no tardarán en hacer un paralelismo con el aforismo que puede atribuirse tanto a sacerdotes como a políticos: “Haz lo que yo digo, pero no hagas lo que yo hago”. Y así es difícil convencer a nadie.

¿Debemos dar un giro de ciento ochenta grados a nuestra concepción de la organización? ¿Debemos situar nuestro discurso en relación a lo que somos capaces de hacer nosotros? ¿O, es tan minúsculo lo que realizamos que nos da cierta vergüenza exponerlo tal como es? Reflexiones necesarias, imprescindibles, para una nueva concepción de la lucha revolucionaria, para la resistencia ante las agresiones del capital, para la defensa de la Prioridad Nacional de la lucha de clases, sin las excusas de la mirada puesta en África o Asia, pues es aquí que el capital y sus acólitos dictan nuestro modo de vida y nos secuestren nuestro patrimonio cultural proletario.

Que las propagandas de lo que ocurre en otras partes del mundo no nos cieguen ante lo que ocurre a nuestro alrededor. Que una supuesta solidaridad internacionalista no oculte nuestra impotencia o miedo a perder algo más que las cadenas. Y sobre todo, no buscar una “madre política” allende nuestras fronteras en la cual mirarnos al espejo, pues NO EXISTE.

Algunas formaciones que se autodenominan revolucionarias apuestan por la defensa o justificación de las políticas de algunos miembros permanentes del citado Consejo de Seguridad de la ONU. Craso error, en estos momentos lo único existente es una competencia mercantil intercapitalista que utiliza cualquier subterfugio para justificar lo injustificable. Surgen acérrimos defensores de Rusia o de China pensando en un caso que se trata todavía del país de los soviets y en otro porqué el gobierno dícese llamar comunista. En este último caso debemos hacer otra pregunta:

¿QUIÉN ALIMENTARÁ A CHINA: LOS AGRONEGOCIOS O SUS PROPIOS AGRICULTORES?

Las importaciones de soja de China han generado inmensas ganancias a empresas agrícolas transnacionales como Monsanto y John Deere, que abastecen a los agricultores brasileños con semillas, productos químicos y tractores. También han sido una gran fuente de ganancias para los comerciantes de granos y los procesadores de alimento para animales como Cargill y Bunge, que ahora controlan la industria procesadora de soja en China. Las corporaciones chinas se están moviendo también para controlar el abastecimiento de materias primas agrícolas que van hacia China. COFCO, el mayor comerciante de granos de China, así como una de las más grandes compañías de carne y lácteos, está explorando inversiones en producción de cereales y soja y en logística mercantil en Rusia, Brasil y Argentina. Chongqing Grain ha dispuesto 6 mil millones de dólares para invertir en producción y comercio de granos y oleaginosas en Argentina, Brasil, Canadá y otros países. Beidahuang, la compañía agrícola más grande de China, señala que ha iniciado la plantación de soja en 13 mil hectáreas en Argentina y piensa expandirse aún más a través de una sociedad con el propietario de tierras agrícolas más grande del país. Cada año en Argentina, más de 50 millones de galones de pesticidas son fumigados en forma aérea sobre la soja. Debido a la fumigación aérea de pesticidas en los alrededores de los campos de soja, su tasa de cáncer es ahora 40 veces el promedio nacional de Argentina.

Chongqing Grain Group (CGG), ha dispuesto 3 mil 400 millones de dólares para una expansión en el extranjero que incluye una finca de 200 mil hectáreas de soja en Brasil, una finca de 130 mil hectáreas en la provincia del Chaco en Argentina y planes de producir colza en Canadá y Australia, arroz en Camboya y aceite de palma en Malasia. ZTE, la compañía de telecomunicaciones más grande de China, adquirió 30 mil hectáreas de plantaciones de palma aceitera en la isla Kalimantan de Indonesia, 50 mil hectáreas para producción de mandioca en Laos y una finca de 10 mil hectáreas en Sudán para maíz y trigo. En la República Democrática del Congo tiene dos fincas y una concesión de 100 mil hectáreas para palma aceitera. Penxin Group, la compañía de bienes raíces de Shanghai, invirtió más de 20 millones dólares en una finca de 12 mil 500 hectáreas con soja y maíz en Bolivia, está negociando la compra de 200 mil hectáreas de tierra en Brasil para soja y algodón, y compró 16 fincas lecheras en Nueva Zelanda. Tianjin State Farm adquirió 2 mil hectáreas de tierra en Bulgaria para cultivar maíz, alfalfa y girasol para exportar a China y está intentando negociaciones por otras 10 mil hectáreas. Shaanxi State firmó un acuerdo de inversión por 120 millones de dólares con el gobierno de Camerún que incluye un arriendo a largo plazo de 10 mil hectáreas de tierra para producir arroz, maíz y mandioca. https://grain.org/en/article/4559-quien-alimentara-a-china-los-agronegocios-o-sus-propios-agricultores-las-decisiones-en-beijing-repercuten-alrededor-del-mundo

Dejémonos pues de buscar lo inexistente y seamos capaces de elaborar una teoría y acción revolucionaras en nuestra casa, es decir dar “Prioridad Nacional” a la lucha de clases y al avance hacia la construcción de una sociedad socialista en nuestro país, defendiendo su soberanía y teniendo en cuenta los errores de los que en otros tiempos y latitudes intentaron lo mismo en sus respectivas sociedades.

Solamente así demostraremos la falsedad del discurso de los enemigos acérrimos del proletariado y daremos al concepto de Prioridad Nacional el auténtico sentido de lucha de clases y lucha por el socialismo en nuestro país.

 

Josep Cónsola.

Junio 2026