Motores de búsqueda por internet, inteligencias artificiales, comercio y guerra electrónica, software, telefonía móvil, videojuegos, propaganda, informaciones, satélites de vigilancia, redes sociales… toda una telaraña en la cual, en su centro vive la araña del gran capital internacional. Capital al que no le importan las fronteras, ni las razas, ni las culturas, tan sólo los dividendos, ya sean en dólares, renminbis (yuans), euros o rublos.
El presidente estadounidense viajó a China acompañado por los más altos ejecutivos de empresas como Apple, Nvidia, Tesla, Meta, BlackRock, Boeing, Visa, Mastercard, Goldman Sachs y Citi, además de otras firmas de sectores industriales y financieros, para establecer negocios en el país. Tomando como referencia las capitalizaciones bursátiles más recientes disponibles de las principales compañías cotizadas presentes en la delegación, el valor combinado estimado supera los 12 billones de dólares. https://actualidad.rt.com/actualidad/604849-maravilloso-elon-musk-conversaciones-eeuu-china
“Hoy es Donald Trump quien admite el poderío chino al usar el término G2 para describir a ambas naciones como un dúo de superpotencias” https://www.france24.com/es/asia-pac%C3%ADfico/20260514-trump-y-xi-prometen-avances-comerciales-y-coinciden-sobre-ormuz-pero-china-advierte-sobre-el-manejo-de-taiw%C3%A1n
Así, parece que el G8, G7, G20… están quedando obsoletos, como también las predicciones de Halford Mackinder: “Quién controle Europa del Este dominará el Pivote del Mundo, quien controle el Pivote del Mundo dominará la Isla Mundo, quien domine la Isla Mundo dominará el Mundo”. Pero el Pivote (Pivot Area) pensado por Mackinder no es el representado por Eurasia, pues este Pivote ha perdido su potencial y se ha desplazado a la zona del Pacífico enlazando con América del Norte. Y este nuevo Pivote China-EEUU, es el que puede llegar a dominar el mundo.
Rusia, el antiguo pivote, se ha convertido en un gran depósito de materias primas minerales, agrícolas y carburantes, que vende a bajo precio, junto a una enorme industria militar, pero sin capacidad para jugar un papel preponderante en el entramado mundial, como había sido en su día la extinta Unión Soviética, a pesar de los intentos de la clase gobernante de simbolizar antiguas gestas como elemento subjetivo de cohesión social.
Un mundo lleno de bases desde las cuales se ejercer un control total: Bases militares, económicas y culturales por parte de Estados Unidos y bases económicas y comerciales por parte de China, que se desafían mutuamente, pero no en términos de lucha de clases antagónica, sino puramente intercapitalistas. Ambos en disposición de unos arsenales militares capaces de destruir el planeta.
La reciente guerra en Europa, que está desangrando física y económicamente la Unión Europea y Rusia, tiene como ganadores precisamente a Estados Unidos y China. Y las guerras en otras partes son miradas por televisión, la destrucción de Gaza, la invasión del Líbano, los ataques a Irán, el secuestro del presidente Maduro, la amenaza a Cuba, sin que nadie ose alterar, ni atentar, ni destruir los intereses norteamericanos en ningún país.
Respecto a Cuba, la prohibición de recibir combustible es un hecho flagrante ante el cual, las muestras de solidaridad no dejan de ser una verborrea que esconde la subordinación a los nuevos amos del mundo. Solamente con el permiso de Estados Unidos, México, como China, Vietnam o Rusia, han realizado alguna aportación “humanitaria” en comida y extraordinariamente unos miles de barriles de petróleo asimismo en concepto de ayuda humanitaria. ¡Ah! Y miles de placas solares chinas ocupando tierras necesarias para la producción agrícola que son la base de una garantía alimentaria, tan necesaria hoy en Cuba. Si la falta de energía es un problema, todavía mayor es el problema de la comida.
El boletín cubano La Tizza, de 14 de Mayo, con el título de “La hora de la resistencia: del orden muerto a la independencia definitiva” pone el dedo en la llaga sin tapujos: “Que nadie espere, sin embargo, un decimoséptimo Estado que venga a rescatarnos. La amarga realidad ha confirmado que la ayuda energética rusa fue una ventana temporal, colegiada y negociada con el propio imperio previamente. No existe hoy un bloque geopolítico con la voluntad real y la capacidad estructural de desobedecer a Washington y modificar la arquitectura de excepción impuesta sobre Cuba. Ese es el dato desnudo de nuestra soledad táctica, y asumirlo no es derrotismo: es el primer acto de la verdadera estrategia”.
Y, lanza un aviso a las solidaridades de forma siguiente: “Todos los grupos de solidaridad con Cuba, todos los movimientos dispuestos al máximo internacionalismo posible, deben prepararse para desencadenar escenarios de resistencia dentro de sus propios países que incluyan las bases norteamericanas como objetivos legítimos, dentro y fuera de Estados Unidos. Solo una resistencia organizada y regional podrá permitirnos modificar la correlación de fuerzas.” https://medium.com/la-tiza/la-hora-de-la-resistencia-del-orden-muerto-a-la-independencia-definitiva-0e4a3928b570
Al parecer, poco caso hacen al respecto las solidaridades de diversos países, solidaridad encabezada por la “izquierda caviar” y seguida de la izquierda “radical” que, como en Gaza, no se atreve a atacar, boicotear o destruir los intereses israelís en nuestro país, pero se va de crucero de aventura en flotillas subvencionadas y con gran despliegue mediático, al igual que la travesía de aventura que dicen va a llevar no se qué cosa a Cuba, todo para no atacar los intereses norteamericanos en España, no fuera caso que el progresismo español, amante del multiculturalismo, se enfadara. Es la cultura del simulacro en la cual se diluye por completo el concepto de internacionalismo proletario.
Mientras unos sufren, los europeos navegamos, mientras unos mueren, nosotros vivimos, mientras unos pasan hambre, nosotros comemos, mientras unos trabajan, nosotros viajamos, mientras unos no tienen luz, nosotros despilfarramos energía. Y todo ello se aliña con explosivas declaraciones pintadas de antiimperialismo, pero sin poner en peligro nuestros estatus personales.
A nivel global, Estados Unidos está cambiando su estrategia militar, por un lado desestabilizando y debilitando la OTAN pero intensificando otra estructura militar: AUKUS (Australia, Reino Unido y EE.UU.) centrada en el área Indo-Pacífico como pieza de ajedrez en el momento de negociar con China. Estados Unidos ya tiene cerradas las negociaciones con la Unión Europea en todos los aspectos comerciales, financieros y militares, quedando las naciones europeas en clara desventaja y subordinadas a las órdenes norteamericanas. Ahora la negociación es primordialmente con China y colateralmente con Rusia, negociaciones en las cuales busca asegurarse la obtención de ciertas materias necesarias para su industria, verse favorecido en cuanto a la garantía de futuras inversiones en dichos países y captar capitales de los mismos para invertir en Estados Unidos.
Y, los datos, como materia prima fundamental, están almacenados en Estados Unidos y China, quedando el resto del mundo a expensas suyas.
¿Y la resistencia? ¿Cómo debe articularse? ¿Qué estamos dispuestos a perder para ejercerla? La respuesta a estas respuestas será el termómetro que mida efectivamente los conceptos de solidaridad e internacionalismo.
Josep Cónsola
Mayo 2026




