DE LA DOCTRINA MONROE A LA DOCTRINA TRUMP

AUGE, DECLIVE Y RECUPERACIÓN DE LA HEGEMONÍA ESTADOUNIDENSE

Desde la guerra europea de 1914, con una Europa debilitada y endeudada, Estados Unidos vivió una etapa de falso enriquecimiento que tuvo su punto final en el llamado crac del 29. Pero  a partir de la mitad del siglo XX, tras el final de la segunda parte de la guerra mundial, Estados Unidos mantuvo una inmensa superioridad en el ámbito político, militar, económico y cultural, no solo en el llamado occidente, sino que las ansias “del modo de vida americano” se insertó, pausada pero ininterrumpidamente, en el llamado bloque socialista.

Dicha hegemonía se fue debilitando, teniendo su punto inicial a partir de la llamada Rebelión de Watts (Watts Rebellion) en la ciudad de Los Ángeles (California), comenzando el 11 de agosto de 1965, cuando un hombre afro-estadounidense fue arrestado por un oficial de la California Highway Patrol. Cuadras completas de la ciudad fueron incendiadas completamente y acabó con un balance de 34 muertos, más de 1.000 heridos y más de 40 millones de dólares en destrucciones. (https://ucrarts.ucr.edu/california-stories/49-gray/)

Se sumaron las revueltas mundiales de 1968 (Francia, Italia, Alemania, Checoslovaquia, Polonia, México, Brasil, Turquía, Estados Unidos y Japón) y en Enero de 1968, cuando el Frente de Liberación de Vietnam del Sur lanzó la devastadora ofensiva del Tet, convenció a muchos estadounidenses de que la guerra en Vietnam era imposible de ganar y generó un auténtico caos político. En abril del mismo año se produjo el asesinato de Martin Luther King, que desató disturbios en todo el país. En junio, Robert Kennedy fue asesinado aumentando los disturbios, y el año acabó con la investidura de Richard Nixon como presidente.

Tras la derrota en Vietnam y tomando nota de dicha derrota, las grandes corporaciones euro – norteamericanas fueron instrumentando diversos mecanismos que desembocaron en una “crisis” construida para acelerar el proceso de acumulación y reeducación social que iniciada tras los acontecimientos del 68 en todo el mundo, tuvo su punto de máxima expresión a partir de los años 80, siendo Margaret Tatcher y Ronald Reagan las cabezas visibles a nivel mundial, actuando como testaferros de las grandes corporaciones para llevar a cabo la denominada tercera revolución industrial caracterizada por la incorporación de la microelectrónica en los procesos industriales.

Dicha ofensiva fomentó la cooptación de las élites políticas y sindicales, la desestructuración de los procesos productivos mediante las deslocalizaciones del centro hacia la periferia del sistema, la ofensiva militar y diplomática a nivel mundial, la aceleración de la industria militar, la desregulación de los contratos de trabajo con un debilitamiento de los sindicatos y una ofensiva sin precedentes a nivel cultural que se insertó en las élites burocráticas y partidarias de los países socialistas.

Para ir creando ciertas condiciones de esta magna operación, se había escogido para secretario general de la ONU en el período 1972-1981, un austríaco miembro de las fuerzas de ocupación nazis en Yugoslavia durante la guerra, Kurt Waldheim. Asimismo  en la UNESCO, en 1987 se derrotó al secretario general Amadou-Mahtar M’Bow, que proponía un nuevo orden mundial de la información acotando el poder de las agencias internacionales de noticias, poniendo en su lugar al falangista español Federico Mayor Zaragoza al servicio de dichas agencias. En la OMS, en 1988 se derrotó a Halfdan Theodor Mahler, que intentó acotar el poder de la industria químico-farmacéutica en las decisiones del organismo, siendo sustituido por Hiroshi Nakajima, asalariado de la corporación Sasakawa Health Foundation, creada por un criminal de guerra japonés y el mayor donante privado de la OMS en aquel momento.

Cabe señalar que dichos cambios fueron avalados indiscutiblemente por la extinta Unión Soviética en correspondencia con el viraje registrado a partir del XXVII Congreso del PCUS realizado entre el 25 de febrero y el 6 de marzo de 1986.

Y, llegando a la década de los 90 del siglo XX, las instituciones políticas, militares, culturales y sanitarias quedaban completamente a manos de las corporaciones euro-norteamericanas. Junto a ello el suicidio de los llamados países socialistas que no se ceñían solamente al ámbito europeo y las 15 repúblicas soviéticas, sino esparcidos por el mundo, y así lo tenían reflejado en sus respectivas constituciones Mongolia, Kampuchea, Afganistán, Yemen, Congo, Angola, Mozambique, Somalia y Etiopía, que fueron modificadas a partir de 1992 borrando la concepción socialista de sus respectivos países.

La penetración de capital euro-norteamericano en dichos países, la destrucción de sus industrias autóctonas, el sometimiento de sus trabajadores y sus bajos salarios, la repatriación de beneficios y la colonización cultural, fueron fuente de enormes ingresos y poder político.

El capital estadounidense controlado por los grandes Fondos de Inversión vio más rentable trasladar su industria a estos países, pero a costa de la destrucción de sus propias instalaciones y de un desfase en su balanza comercial, compensada mediante grandes emisiones de deuda pública cuya compra era obligada por distintos países, sobre todo China, para acceder a sus exportaciones. Deuda pública que alcanza hoy una cifra superior a los 35 billones de dólares o su equivalente a más de 33 billones de euros.

En los países centrales del capitalismo mundial, a partir de este momento se acelera el proceso de acumulación y junto a él una carrera desenfrenada de incremento del consumo a pesar del declive de la masa salarial y su porcentaje respecto al PIB. La creación de un manantial de dinero ficticio y un sistema crediticio que se desbordó en el “crac” del 2008, propició una “limpieza” de empresas y corporaciones aumentando las concentraciones de capitales para un selecto grupo.

China, a cambio de comprar deuda pública estadounidense y europea, a costa de permitir el asentamiento en su país de multinacionales norteamericanas, europeas, japonesas, coreanas, etc., se permitió la penetración de sus productos en dichos países, que al mismo tiempo representaba un enorme flujo de divisas utilizado para estructurar su industria interna. Cabe señalar la gran penetración del complejo químico-farmacéutico occidental, sus laboratorios norteamericanos preparados para la guerra bacteriológica y lo que es más tétrico, sus ensayos experimentales sobre ciudadanos chinos cuyas consecuencias no se han desvelado en toda su intensidad.

Internamente, Estados Unidos ha mantenido un pulso político entre el capital autóctono en vías de degradación y los fondos de inversión que están esparcidos por todo el mundo. Básicamente es una pugna entre los partidarios demócratas y republicanos.

En esta coyuntura, ya en el 2017, los republicanos, con gran apoyo de los sindicatos y con un discurso prometedor de la reactivación económica e industrial y la creación de puestos de trabajo, ganaron por una gran mayoría las elecciones. La respuesta de Wall Street  y los grandes fondos de inversión no se hizo esperar y así tras una ofensiva interna y mundial sin precedentes contra un presidente estadounidense, por todos los medios de comunicación controlados por el capital globalista, tuvo su cénit en unas irregulares elecciones que en el 2021 derrotaron la presidencia republicana.

El gran capital autóctono tomó buena nota y recuperó la presidencia en el 2025 y a partir de este momento se recuperaron las ideas, símbolos y elementos colaterales diferenciados que no se habían tenido en cuenta durante el 2017. La recuperación de las Doctrinas Monroe y Roosevelt, la promesa del Destino Manifiesto y una agresividad desconocida desde la etapa reaganiana se constata en el documento “National Security Strategy of the United States of America” de Noviembre de 2025.

Una vez alcanzada una mayoría gubernamental interna, aunque no del todo asegurada, los objetivos se han dirigido hacia el exterior. Respecto a Europa, quedó lejos el recuerdo del Plan Marshall y la financiación de la OTAN  a expensas solamente de Estados Unidos. Del mismo modo que el desequilibrio de la balanza comercial a favor de la UE.

A este respecto, el mencionado documento estadounidense respecto a Europa establece lo siguiente:

“Nuestra política general para Europa debe priorizar:

Restablecer las condiciones de estabilidad dentro de Europa y la estabilidad estratégica con Rusia;

Permitir que Europa se mantenga independiente y opere como un grupo de naciones soberanas alineadas, incluso asumiendo la responsabilidad principal de su propia defensa, sin estar dominada por ninguna potencia adversaria;

Cultivar la resistencia a la trayectoria actual de Europa dentro de las naciones europeas;

Abrir los mercados europeos a los bienes y servicios estadounidenses y garantizar un trato justo a los trabajadores y empresas estadounidenses;

Fortalecer las naciones prósperas de Europa Central, Oriental y Meridional mediante vínculos comerciales, venta de armas, colaboración política e intercambios culturales y educativos;

Acabar con la percepción, y prevenir la realidad, de que la OTAN es una alianza en constante expansión; y

Animar a Europa a tomar medidas para combatir el exceso de capacidad mercantilista, el robo tecnológico, el ciberespionaje y otras prácticas económicas hostiles” (https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2025/12/2025-National-Security-Strategy.pdf )

Una de las primeras concreciones es que un 57% del gas licuado consumido en la Unión Europea es de procedencia norteamericana y a continuación el incremento de los presupuestos de defensa de la totalidad de países europeos pertenecientes a la OTAN. De ahí el presupuesto de 600.000 millones para la industria militar.

Ya con anterioridad, dentro de los acuerdos Unión Europea – Estados Unidos de 27 de julio de 2025 quedó establecido, además del arancel del 15% para todos los productos europeos exportados a Estados Unidos:

  • Mejorar el acceso al mercado de la UE para cantidades limitadas de productos pesqueros estadounidenses.
  • Mejor acceso al mercado para determinadas exportaciones agrícolas estadounidenses por valor de 7 500 millones de euros.
  • Garantizar un acceso fiable a los recursos energéticos esenciales y a suministros necesarios en el futuro. La UE adquirirá gas natural licuado, petróleo y productos energéticos nucleares de los Estados Unidos por un valor previsto de 750 000 millones de dólares en los próximos tres años. La UE también adquirirá chips de IA esenciales por valor de 40 000 millones de euros.
  • Las empresas de la UE han manifestado su interés en invertir al menos 600 000 millones de dólares (aproximadamente 550 000 millones de euros) en diversos sectores en los Estados Unidos de 2025 al 2029, impulsando aún más la ya significativa inversión existente actualmente de 2,4 billones de euros.
  • Se mantendrán aranceles del 50 % sobre el acero, el aluminio y el cobre europeos. https://spain.representation.ec.europa.eu/noticias-eventos/noticias-0/explicacion-del-acuerdo-comercial-ue-ee-uu-2025-07-29_es

Respecto América Latina la reafirmación de “América para los Estados Unidos” queda reflejado en el documento mencionado de esta forma:

“Nuestros objetivos para el Hemisferio Occidental se pueden resumir en “Reclutar y Expandir”. Reclutaremos a nuestros aliados establecidos en el Hemisferio para controlar la migración, detener el tráfico de drogas y fortalecer la estabilidad y la seguridad terrestre y marítima. Nos expandiremos cultivando y fortaleciendo nuevos socios, a la vez que reforzamos el atractivo de nuestra nación como socio económico y de seguridad predilecto del Hemisferio.

A medida que profundizamos nuestras alianzas con países con los que Estados Unidos mantiene sólidas relaciones, debemos buscar expandir nuestra red en la región. Queremos que otras naciones nos consideren su socio predilecto y (a través de diversos medios) desalentaremos su colaboración con otras.

El hemisferio occidental alberga numerosos recursos estratégicos que Estados Unidos debería desarrollar en colaboración con aliados regionales para que tanto los países vecinos como el nuestro sean más prósperos. El Consejo de Seguridad Nacional iniciará de inmediato un sólido proceso interinstitucional para encargar a las agencias, con el apoyo del brazo analítico de nuestra Comunidad de Inteligencia, la identificación de puntos y recursos estratégicos en el hemisferio occidental con miras a su protección y desarrollo conjunto con socios regionales. Competidores no hemisféricos han realizado importantes incursiones en nuestro hemisferio, tanto para perjudicarnos económicamente en el presente como para perjudicarnos estratégicamente en el futuro. Permitir estas incursiones sin una respuesta firme es otro gran error estratégico estadounidense de las últimas décadas.”

Cuya primera demostración ha sido el ataque a Venezuela, en el cual queda un interrogante sobre si se contó con elementos internos del propio gobierno venezolano y el tácito acuerdo de Rusia. Como hipótesis cabe plantear que dicho ataque queda inserido en las negociaciones EE.UU y Rusia respecto a Ucrania.

El enorme presupuesto de defensa estadounidense para el 2026 asciende a 901.000 millones de dólares y la propuesta para el 2027 es de 1,5 billones. Todo indica no tan solo el mantenimiento de los 511 enclaves militares fuera de su territorio nacional, sino la extensión y fortalecimiento de éstos (el tema de Groenlandia podemos situarlo en este proyecto).

Dispone del control operativo en toda Europa, América Latina, Oriente medio, sudeste asiático, África, Oceanía, en un total de 51 países.

Japón alberga 15 complejos militares norteamericanos con aproximadamente 54.700 militares, destacando bases como Yokosuka (base naval de la 7ª Flota) y Kadena Air Base en Okinawa. Corea del Sur cuenta con 8 grandes instalaciones, albergando a 24.000 soldados en bases como Camp Humphreys (la mayor base del ejército estadounidense en el extranjero) y Osan Air Base.

En Europa, Alemania concentra cerca de 35.000 tropas permanentes en instalaciones como Ramstein Air Base (principal base aérea para operaciones en Europa y África) y Stuttgart (sede de EUCOM y AFRICOM). Italia aloja alrededor de 12.000 militares en bases estratégicas como Aviano Air Base (base aérea clave para operaciones en Europa del Este) y Sigonella en Sicilia (centro logístico y operativo para drones y vigilancia marítima). El Reino Unido mantiene 10.000 efectivos en bases como RAF Lakenheath (base aérea con escuadrones de cazas F-15 y F-35) y RAF Mildenhall (centro de operaciones aéreas especiales y de reabastecimiento). En Kosovo con 7.000 militares en Camp Bondsteel es la base de Multinational Task Force East (MNTF-E)

En Oriente Medio destacan Camp Arifjan en Kuwait, donde se concentran gran parte de los aproximadamente 5.500 efectivos permanentes de la región. Bahréin aloja la Quinta Flota naval con 3.500 soldados en la Naval Support Activity en Manama, centro neurálgico para operaciones navales en el Golfo Pérsico. Qatar alberga Al Udeid Air Base, la mayor base aérea estadounidense en Oriente Medio, crucial para operaciones aéreas y como centro de comando avanzado de CENTCOM.

Si no bastara con esto, Estados Unidos ha impuesto a los países europeos de la OTAN la compra de armamento norteamericano para entregar a Ucrania mediante el programa LISTA DE REQUERIMIENTOS PRIORITARIOS DE UCRANIA, (PURL por sus siglas en inglés). El programa incluye paquetes regulares, cada uno con un valor aproximado de 500 millones de dólares, para la adquisición de armamento y munición que Kiev considera clave para su defensa y que fabrican empresas estadounidenses. Los fondos se transfieren a una cuenta especial de la OTAN y las armas se compran directamente a EEUU.

El 16 de septiembre de 2025, la administración Trump aprobó los dos primeros paquetes de ayuda militar para Ucrania en el marco del programa PURL. A fecha de 15 de octubre, las contribuciones totales de los países de la OTAN superaban los 2.000 millones de dólares, según The New Voice of Ukrania, el subdirector de la Oficina Presidencial de Ucrania, Pavlo Palisa, anunció que el presupuesto total de PURL aumentaría a 3.500 millones de dólares en octubre.

La diferencia con los programas tradicionales de ayuda militar radica en el origen del dinero: no es una donación del Congreso de Estados Unidos, sino una adquisición financiada por gobiernos europeos. El mecanismo PURL se gestó a mediados de Julio de 2025 y se estrenó públicamente en Agosto. El 4 de Agosto de 2025, Países Bajos se convirtió en el primer país en activar el nuevo esquema, anunciando un paquete de 500 millones de euros. El 5 de Agosto, tres países nórdicos —Suecia, Noruega y Dinamarca— comunicaron una contribución conjunta valorada en torno a 486–500 millones de dólares. El 13 de agosto de 2025, Alemania anunció un paquete de 500 millones de dólares. A mediados de Octubre, nuevos países se fueron sumando. Finlandia anunció su participación con un aporte inicial de 100 millones de euros, y España manifestó su disposición a contribuir en la siguiente ronda de financiación.

PURL es el reflejo de una mutación en la arquitectura militar transatlántica: Europa paga, Estados Unidos produce. Los Estados europeos financian —con dinero europeo— la expansión y la facturación del complejo militar-industrial de EE. UU. PURL no convierte a los países europeos en proveedores de Ucrania, sino en financiadores de compras estadounidenses. Cada nuevo paquete PURL refuerza una paradoja: Europa demuestra poder de pago, pero no de producción. (https://www.nato.int/cps/en/natohq/news_237128.htm OTAN) (https://www.consilium.europa.eu/en/policies/defence-numbers/ )

Durante estos últimos meses, a pesar de esta ofensiva norteamericana a todos los niveles, ningún país se ha atrevido a efectuar ni siquiera un tímido amago de boicot a los productos norteamericanos, ni a suspender las relaciones diplomáticas, consulares o comerciales tras el bombardeo de Venezuela y el secuestro de su presidente. Tan solo una palabrería hipócrita con una verborrea clamando a la ONU, al Derecho Internacional, etc., y a una supuesta solidaridad con los agredidos, vacía de contenido.

Ahora cabe realizar una seria reflexión en torno a los comunicados, documentos, tesis “científicas”, etc., que afirman la agonía final del capitalismo, su muerte inminente. Y mientras se realizan estas manifestaciones veamos lo que ocurre en España en cuanto a esta agonía del capitalismo, ya que hay un incremento muy importante de la productividad paralela a un descenso de los ingresos por el trabajo, que en pocas palabras significa un fortalecimiento del  capitalismo y una subordinación del proletariado, como queda reflejado en el gráfico siguiente:

ESPAÑA

https://policy.fedea.net/el-desacople-entre-el-poder-adquisitivo-de-los-salarios-reales-y-el-coste-laboral-para-las-empresas/

A NIVEL MUNDIAL

Los salarios reales en África, Norteamérica y partes de Europa registraron un crecimiento nulo o negativo. Los países de renta baja, donde casi el 22% de los trabajadores ganan menos de la mitad del salario medio por hora, sufren una desigualdad salarial mucho más pronunciada que los países de renta alta.

Pese a que entre 1999 y 2024 se registró un aumento del 29% en la productividad en países de renta alta, los salarios reales solo han aumentado un 15%. https://www.ituc-csi.org/informe-mundial-sobre-salarios-de?lang=en

Dicho de otra manera, representa cuánto los trabajadores producen por hora trabajada en comparación con cuánto en realidad ganan por esas horas. La productividad muestra la eficiencia con la que uno completa una cierta tarea.

Cuando la productividad aumenta, las ganancias de las empresas aumentan. Si miramos la historia de la economía de EE. UU., la brecha productividad-salario no era tan decepcionante como es hoy. Según un estudio del Instituto de Política Económica (EPI, por sus siglas en inglés), entre finales de las décadas 1940 y 1960, la productividad y los salarios crecieron casi en la misma dirección: los trabajadores estaban recibiendo mayores salarios al aumentar su productividad. https://www.epi.org/

Sin embargo, esa brecha cambió bastante a finales de la década 1970. Esto significa que a partir de ese momento, los salarios de empleados no han aumentado tanto como su productividad. Las tasas de productividad crecieron rápidamente entre 1979 y 2024, mientras que la compensación por hora para el mismo período disminuyó inmensamente, como se muestra en la tabla a continuación.

Crecimiento de productividad Salario por hora
1970–1980 12,9% 6,4%
1980–1990 10,2% -2,4%
1990–2000 16,6% 7,4%
2000–2010 26,1% 14,1%
2010–2020 14,8% 10,8%
2020–2024 4,9% 2,1%
Crecimiento total: 1950-2024 261,7% 122,0%

 

Este aumento de la productividad debido a los cambios tecnológicos (especialmente la Inteligencia Artificial) no aumentó los salarios para la inmensa mayoría de trabajadores, pero que convirtió a los directores, gerentes y altos ejecutivos en personas con extraordinarios ingresos salariales, a diferencia del resto de la fuerza laboral estadounidense.

Otro factor que influye en la desproporción entre la productividad y los salarios de los trabajadores es la tendencia de mover la producción y trabajos a países con los costes laborales más bajos. Esto da como resultado una reducción salarial en los países con mayores salarios. Por ejemplo, las industrias como textil, electrodomésticos, automóviles y muchas otras han mudado su producción a países como China, Vietnam, Sudeste asiático o países de Europa del este.

Aunque las empresas reducen costes de trabajo de esa manera, limitan las posibilidades de crecimiento de salario en países con costes más altos, creando una brecha de productividad-salario una vez más.

Los trabajadores de EE. UU., sindicados solían obtener mayores salarios a medida que la economía prosperaba. Ahora los sindicatos están perdiendo el poder. Los sindicatos en sectores privados cayeron del 35% en 1960, a solo el 6% en 2023.

Desde finales de la década de 1980, la automatización ha sido uno de los temas claves cuando se trata de la brecha productividad-salario. Una cosa es cierta: el cambio tecnológico en el lugar de trabajo y la globalización impulsada por él, no solo influyeron en la brecha, sino que también crearon otra brecha estrechamente relacionada, la desigualdad salarial entre la gente menos y más preparada técnicamente. Según International Data Corporation (IDC), las inversiones en IA aumentarán aún más. Es decir, hasta 2028, el gasto en IA en EE. UU., alcanzará 336 mil millones de dólares. https://www.idc.com/

EUROPA

La lista de abajo realmente refleja la productividad por hora de un trabajador medio (PPP), y el PIB per cápita en Europa, junto con las horas de trabajo anuales, en los diez países con más incremento de la productividad, según los datos de 2022.

País Productividad por persona,por hora (USD) PIB per cápita (USD) Horas trabajadas (por año)
1. Luxemburgo 97,51 134 754 1382
2. Irlanda 59,98 106 456 1775
3. Noruega 55,50 79 201 1427
4. Suiza 50,43 77 324 1533
5. Dinamarca 47,42 64 651 1363
6. Países Bajos 45,02 63 767 1417
7. Alemania 42,93 57 928 1349
8. Suecia 41,07 59 324 1444
9. Austria 40,51 58 427 1442
10. Islandia 40,22 57 646 1433

https://clockify.me/es/brecha-productividad-salario

BRICS 

https://www.google.com/url?esrc=s&q=&rct=j&sa=U&url=https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/9657723.pdf&ved=2ahUKEwifnfSKqYCSAxWvSaQEHQYrEwwQFnoECAQQAg&usg=AOvVaw3aINorTKWV4D_Y6Bm1E6qt

A modo de pequeño ejemplo podemos apreciar las diferencias sustanciales del PIB per cápita entre los diez países europeos señalados y los cinco países originarios de los BRICS en el mismo año 2022. Es evidente que la hegemonía económica, política y militar de los Estados Unidos de América y sus acompañantes europeos, es un mecanismo de fuerza que ejerce dominio y coerción sobre otros países, perpetuando las históricas relaciones de subordinación centro-periferia.

Podemos apreciar en el siguiente gráfico que si bien la Inversión Directa Extranjera (IED) en todo el mundo en el 2022 tuvo un descenso generalizado de alrededor un 25%, dicha inversión en Estados Unidos solamente tuvo un descenso del 6%.

Los flujos de IED en Europa pasaron de —106.000 millones de dólares en 2022 a 16.000 millones en 2023. China, el segundo mayor receptor de IED del mundo, experimentó un inusitado descenso de las entradas. Las tendencias por sectores mostraron una menor inversión en los sectores de las infraestructuras y la economía digital, pero un fuerte crecimiento en los sectores de uso intensivo de la cadena global de valor de las manufacturas y los minerales esenciales. https://unctad.org/system/files/officialdocument/wir2024_overview_es.pdf

En 2024, Estados Unidos siguió siendo tanto la principal fuente como el principal destino de la IED, lo que confirma su papel central en la economía mundial. Las economías desarrolladas registraron una disminución del 22% en los flujos de IED, y varios países europeos se vieron especialmente afectados. Las entradas de inversión se desplomaron un 89% en Alemania, mientras que España, Italia y Francia también registraron descensos significativos. Estados Unidos siguió la tendencia opuesta, con un aumento del 23% impulsado por megaproyectos de semiconductores.  Asia se mantuvo como el principal destino mundial, pese a una caída del 29% en China.  https://unctad.org/es/news/explorar-datos-y-tendencias-de-la-inversion-mundial

En una pequeña comparación entre el G7 y los BRICS ampliados nos da los siguientes resultados: El G7 está compuesto por 780 millones de habitantes, un 10% de la población mundial  y representa el 27% de la producción mundial y un 65% del comercio internacional.

A partir del 2025, los BRICS ampliados están compuestos por alrededor de 3.500 millones de habitantes, un 51% de la población mundial y representan el 30% de la producción mundial, con unos salarios mensuales medios que no sobrepasan los 600 dólares. En definitiva, un 10% produce un 27%, y un 51% produce un 30%, indicativo de la gran brecha de productividad entre los dos polos de la competencia intercapitalista.

Se trata de una guerra comercial para apoderarse de diversas áreas geográficas del planeta, una guerra entre mercaderes en la cual el proletariado mundial es un mero espectador desorientado. Desorientado en el sentido que si analizamos los reclamos y declaraciones de sus organizaciones políticas que se consideran más radicales, entre ellas las autoproclamadas comunistas, intentan realizar una cuadratura del círculo alabando las políticas de los BRICS como si se tratara de una lucha de clases a nivel internacional entre buenos y malos, entre imperialistas y no imperialistas, cuando la realidad nos impone una perspectiva distinta: Se trata de una pelea asimétrica entre dos contendientes, como vendedores callejeros para ver quién se lleva la clientela, utilizando para ello cualquier método, ya sea político, económico, cultural o militar.

Si retomamos las cinco propiedades que Lenin atribuía al imperialismo: 1) Elevado desarrollo de la producción capitalista y la concentración en grandes monopolios. 2) El papel de la banca y la fusión del capital financiero con el industrial. 3) Exportación de capitales a diferencia de la exportación solamente de mercancías. 4) Formación de asociaciones capitalistas internacionales que se reparten el mercado. 5) Cadena capitalista, jerarquía entre las diversas potencias establecida según su fuerza política y militar y según el capital que posean.

Las preguntas que suscita esta definición podrían ser: ¿Pueden diferenciarse entre capitalistas e imperialistas los bloques actuales que se reparten la influencia alrededor del mundo? ¿O, se trata de una cadena jerarquizada entre diferentes potencias? ¿Ambos bloques han fusionado el capital financiero con el industrial? ¿Ambos bloques aumentan exponencialmente sus producciones y las concentran en monopolios? ¿O, son Asociaciones internacionales que se reparten el mercado? ¿No incrementan enormemente su potencia militar para negociar su lugar en la citada jerarquía?

Partiendo de estos supuestos ¿Definimos ambos bloques como capitalistas o como imperialistas? Lo cual nos lleva a la pueril discusión entablada entre los diferentes partidos comunistas, que ha llegado a romper relaciones entre ellos, discusión de un total parecido con la fábula de Tomas de Iriarte Los dos conejos:

Por entre unas matas,
seguido de perros
-no diré corría-
volaba un conejo.

De su madriguera
salió un compañero,
y le dijo: «Tente,
amigo, ¿qué es esto?»

«¿Qué ha de ser? -responde-;
sin aliento llego…
Dos pícaros galgos
me vienen siguiendo».

«Sí -replica el otro-,
por allí los veo…
Pero no son galgos».
«¿Pues qué son?» «Podencos».

«¿Qué? ¿Podencos dices?
Sí, como mi abuelo.
Galgos y muy galgos;
bien vistos los tengo».

«Son podencos, vaya,
que no entiendes de eso».
«Son galgos, te digo».
«Digo que podencos».

En esta disputa
llegando los perros,
pillan descuidados
a mis dos conejos.

La moraleja de esta fábula es que no debemos detenernos en cuestiones intranscendentes, olvidando así el asunto principal

Y, ¿Cuál es el asunto principal?

El asunto principal es que mientras no nos desliguemos de los dimes y diretes geopolíticos, sobre intereses económicos de cualquier bloque, enmarañados con disímiles argumentos, mayormente falsos, el proletariado mundial continuará siendo esclavo de los capitales nacionales respectivos, perdiendo de vista cualquier perspectiva revolucionaria de cambio social, y con ello una tácita renuncia a la lucha de clases. O algo peor, serviremos de carne de cañón para defender unos intereses que no son nuestros.

¿Somos conejos descuidados?

¿Y, LA LUCHA DE CLASES REAL?     

Datos de Estados Unidos, Europa y España en concreto, nos puede dar un reflejo de la situación de la lucha de clases actualmente, quién es el ganador y quienes los perdedores, con lo cual hay que pensar si son correctas las manifestaciones empleadas en los comunicados de los distintos partidos comunistas o, por el contrario están alejadas de la realidad.

Y, es precisamente en este marco internacional que el papel de Estados Unidos se fortalece. Por un lado elaborando unas políticas arancelarias para proteger su industria y agricultura. Por otro acaparando materias primas a bajo coste y elaborando políticas fiscales para atraer capitales foráneos. Y dando un impulso gigantesco al tema cultural reforzando más aún el papel del inglés en todo el planeta, incrementando la producción cinematográfica y reafirmando su control sobre los grandes medios de comunicación y agencias de noticias.

El predominio mundial estadounidense y sus intentos de reavivar sus capitales autóctonos va a ir en detrimento de los eran considerados “sus aliados”, Europa, Japón y Corea del Sur fundamentalmente. Abriendo unas negociaciones “sotto voce” con Rusia y China compaginando el palo y la zanahoria. Respecto a Rusia intentando negociar grandes inversiones a cambio de una colaboración en el tema de Ucrania y disponer de materias primas, y respecto a China debilitar sus exportaciones al tiempo que precisa de las importaciones, utilizando el rearme de Taiwan como elemento negociador.

En vista a todo este entramado mundial, podemos hipotéticamente sostener que en la práctica, tanto Rusia como China, se someten a la política norteamericana, a pesar de las grandilocuentes declaraciones de no conformidad con la actuación del actual inquilino de la Casa Blanca. Al mismo tiempo los llamados BRICS, tras unos pequeños amagos de pagos en monedas nacionales, no es otra cosa que un entramado mercantil que no pone en cuestión en absoluto la degradación del proletariado mundial, incluso más, son los abanderados de la máxima explotación para el mantenimiento de bajos precios y la competencia en el mercado.

Un futuro incierto para el proletariado mundial, a no ser que sea capaz de iniciar un proceso semejante del acaecido a medianos del siglo XIX en Centroeuropa que, en la distancia histórica, deberíamos ver como una reorganización del nuevo proletariado alejado de los mercaderes internacionales, y con él, fructificar una o unas formaciones comunistas dispuestas a perder algo más que las cadenas y a ganar algo más que un aumento  de sueldo.

¿Será esto posible?

 

Josep Cónsola.

Enero 2026